El cardenal Pedro Barreto Jimeno, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), pidió a los líderes del G7 a asumir compromisos reales ante la crisis socioambiental global. Lo hizo desde el Foro Jubilar de los Pueblos, celebrado el 13 de junio en Calgary, donde fue invitado de honor por Desarrollo y Paz – Cáritas Canadá y KAIROS Canadá.
Card. Barreto recordó que el mundo atraviesa un kairós, un tiempo propicio para la transformación, en el que “es necesaria una conversión de mentes y corazones”.
Con motivo del Jubileo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco para el año 2025, el cardenal peruano reiteró la urgencia de reconocer la deuda ecológica que los países industrializados mantienen con el Sur Global, particularmente con los pueblos de la Amazonía, cuyas tierras, ríos y formas de vida siguen siendo sistemáticamente agredidos por modelos extractivistas insostenibles.
No estar callados ante el impacto de la minería
Desde su experiencia como arzobispo de Huancayo, Barreto compartió el impacto devastador que la minería polimetálica tuvo durante décadas en la ciudad de La Oroya, donde la contaminación por metales pesados llegó a convertirla en una de las más afectadas del planeta. “Yo no podía estar callado”, dijo, al explicar cómo la Doctrina Social de la Iglesia y los textos de San Juan Pablo II y Benedicto XVI lo motivaron a hacer frente a la minería.
Al referirse a la actual deuda externa que siguen pagando los países empobrecidos, el cardenal citó un informe del Banco Mundial que confirma que en 2023 las naciones en desarrollo destinaron una cifra récord de 1.4 billones de dólares al servicio de esa deuda, con intereses que alcanzaron el nivel más alto en dos décadas. Esta carga, advirtió, reduce significativamente los presupuestos nacionales para sectores esenciales como la salud, la educación y el medio ambiente.
El cardenal instó a los países del G7 a frenar el consumo de productos asociados a la deforestación amazónica, a invertir en la recuperación de los ecosistemas degradados y a respetar los derechos de los pueblos indígenas, que además de ser víctimas del modelo extractivo, son, sobre todo, portadores de una sabiduría ancestral indispensable para el cuidado de la casa común.
Los pueblos originarios son maestros en el cuidado de la Casa Común
En su paso por Canadá, Barreto también participó de espacios de diálogo con comunidades locales e indígenas, en los que resaltó el papel de los pueblos originarios como “maestros en el cuidado de nuestra casa común”, resaltando que “ellos viven en el aire que respiran, con el agua que utilizan, con la tierra, y por tanto jamás van a contaminarla”.
Señaló que el conocimiento tradicional de estas comunidades debe ser valorado con la misma seriedad que la ciencia, y que su exclusión de los procesos de toma de decisiones es una de las formas más graves de injusticia ambiental y cultural.
Durante su participación en la emisora CHHA, Card. Barreto afirmó el principio que sostiene toda su intervención: la crisis actual no es doble, no es simplemente social por un lado y ambiental por el otro, sino una sola crisis socioambiental. “El Papa Francisco no habla de dos crisis”, dijo, “hay una sola crisis que es la crisis socioambiental”.
Voz profética en defesa de la vida
Consciente de los límites del poder eclesial frente a los intereses corporativos y geopolíticos que moldean las decisiones del G7, el cardenal sostuvo que la Iglesia está llamada a ser una voz profética que, desde la fe, convoque a la conciencia colectiva: “Los que tienen el poder político, económico, pasarán a la historia como quienes no pudieron responder a este clamor de la humanidad que quiere justicia socioambiental”, advirtió.
Al mismo tiempo, apeló a la espiritualidad del pueblo creyente como motor de resistencia y transformación: “Cristo vive y Cristo es nuestra esperanza… Tenemos que ser testigos de esperanza, de alegría y sobre todo dar esta buena noticia de que es posible un cambio para poder realmente vivir conforme al deseo de Dios”.
De esta manera Cardenal Barreto compartió el mensaje de la Ceama como parte de una Iglesia que escucha, discierne y se compromete con el cuidado de la vida, desde el corazón verde de la Amazonía hasta los foros de decisión global.
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