El 18 de junio de 2025 dio inicio el curso virtual “Agua y Vida en la Panamazonía: Resistencia, Derechos y Esperanza”, organizado por la Red Eclesial Panamazónica (Repam) con motivo de la campaña continental “Agua: vida, derechos y futuro en la Amazonía”.
Convocatoria desde la justicia socioambiental
Esta propuesta, gratuita y abierta, busca reunir comunidades, líderes y personas comprometidas de toda la región para visibilizar la crítica situación de las fuentes hídricas, los impactos sobre los pueblos indígenas y las experiencias de resistencia que florecen para proteger este recurso.
El curso, que se extenderá hasta el 30 de julio en siete sesiones virtuales, se desarrolla bajo la coordinación del Núcleo de Justicia Socioambiental y Bien Vivir junto al Núcleo de Derechos Humanos e Incidencia Internacional de la Repam. Cada miércoles, voces expertas y liderazgos comunitarios comparten saberes, denuncian amenazas y siembran esperanza, conectando a cientos de participantes a través de Zoom y del canal de YouTube de la red.
En la sesión inaugural, Diego Aguiar, miembro de la Repam, dio la bienvenida, recordando el sentido de esta iniciativa: fortalecer la conciencia sobre el agua como recurso, como ser vivo y sagrado, sujeto de derechos y fuente de vida para toda la Creación.
Todo daño al agua es un daño a toda la humanidad
La primera intervención estuvo a cardo de Tania Ávila Meneses, boliviana, teóloga laica, descendiente quechua y parte de Amerindia y del ETAP de la CLAR. Quien recordó que el agua es parte de nuestra esencia humana y divina: “Compartir con ustedes algunos sentipensares en torno al agua como un ser que nos llena de vida, que nos permite movilizarnos, que nos permite conectarnos también porque está presente en todo el planeta y, sin embargo, tiene mucho riesgo de vida, igual que nosotros los seres humanos”.
Tania rememoró la enseñanza del Papa Francisco, quien en Laudato Si’ remarca el valor del agua potable y limpia para la vida humana y los ecosistemas. También evocó la Querida Amazonía, donde el río es visto como una “vena delgadita en la cara de la tierra”, testimonio vivo de la interconexión que une culturas, pueblos y ecosistemas.
Su guía iluminó la metáfora de la Amazonía como pulmón y arteria hídrica de Sudamérica: un gigante verde que, mediante la transpiración de sus millones de árboles, impulsa ríos voladores que fertilizan y dan vida al continente. Pero junto a esta imagen de abundancia, advirtió: “El daño que hagamos al agua, también nos lo hacemos a nosotros mismos, y lo hacemos a toda la humanidad y a todo el planeta”. Y llamó a reconocer y defender los derechos del agua, una lucha que los pueblos indígenas encarnan en su vida y espiritualidad.
Voces que defienden la vida y el territorio
El defensor indígena Alex Villca Limaco, boliviano, líder del ecoturismo comunitario y férreo opositor a megaproyectos que amenazan los ríos amazónicos, compartió la dura realidad que viven las comunidades frente a proyectos hidroeléctricos, minería a cielo abierto y agronegocio: “Somos seis pueblos indígenas que seríamos desplazados si se construye la central hidroeléctrica Chepete-Bala. Esto significa perder territorio, cultura y vida”.
Alex relató cómo los Uchupiamonas, su pueblo, viven a orillas de la laguna Chalalán y el río Tuichi, espacios sagrados y fuentes de subsistencia que hoy enfrentan la amenaza de represas y contaminación minera. Denunció que la minería de oro, impulsada sin control, envenena ríos con mercurio y en consecuencia, a la vida humana y animal.
“Los pueblos se convierten en esa esperanza para poder detener esta arremetida de un modelo económico que no respeta la vida, no respeta los elementos naturales que son vitales para nuestra subsistencia, como en este caso el agua”, reflexionó Villca.
El agua desde los ojos de las mujeres
Desde Brasil, la académica Márcia Oliveira, especialista en sociedad y cultura amazónica, amplió la mirada con una mirada en la dimensión femenina del agua. Recordó que la crisis hídrica, agravada por la mercantilización del agua y la minería criminal, golpea de forma desproporcionada a las mujeres y niñas. Recordó que históricamente, las mujeres han sido responsables de la recolección y gestión del agua. Y su escasez limita salud, educación y oportunidades económicas.
Márcia señaló que la Amazonía tiene una de las tasas más bajas de acceso a saneamiento básico. Resaltó la urgencia de políticas sensibles al género y de una participación activa de las mujeres en la toma de decisiones sobre la gestión del agua.
Recordó el drama reciente del pueblo Yanomami, cuyas mujeres sufren graves impactos de salud debido a la minería ilegal y la contaminación con mercurio.
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