En una nueva edición del programa Rostros y Voces. La historia detrás de los personajes, el hermano marista João Gutenberg Sampaio compartió su experiencia de vida y servicio en la Amazonía, territorio en que vive su vocación religiosa y su compromiso con la defensa de la vida. “Nací en la Amazonía, en el estado de Acre, y viví allí casi toda mi vida. Salí a estudiar fuera y siempre volví a este territorio. Es un placer hablar de un territorio encantador y hermoso que necesita ser cuidado”, expresó.
El Hermano João recordó los primeros años de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), creada en 2014. “Es una alegría recordar este pasado corto y significativo, porque antes de la fundación ya existían muchas reuniones panamazónicas promovidas por el Celam, la CLAR y las Iglesias, buscando cómo conectarnos a nivel panamazónico en torno a temas comunes”. Añadió que “la fundación fue muy significativa, esa reunión en Brasilia fue muy festiva, pero luego vino el desafío: ¿cómo generar los procesos?”.
Durante los primeros cinco años, cuando la Secretaría General de la Repam estuvo en Quito, Ecuador, el hermano Gutenberg participó activamente en la coordinación de grupos locales: “Fui viendo estos movimientos que muchos grupos de Repam estaban construyendo en varios países, conectando lo que es propio de Repam: la eclesialidad, la vida consagrada, el episcopado, el clero, los laicos y las personas involucradas en el activismo sociopastoral”.
Aprendizaje con los pueblos amazónicos
Sobre los aprendizajes en este caminar junto a los pueblos amazónicos, dijo que “la Iglesia en salida debe apoyar a esta sociedad hermosa, pero muy amenazada y necesitada de cuidado”.
Señaló que la región enfrenta “contaminación, invasión de territorios, extinción, problemas de soberanía alimentaria y falta de cumplimiento de los derechos humanos”. Frente a ello, insistió: “Necesitamos ser la voz y ayudar a quienes claman para que sus voces sean escuchadas”.
El religioso resaltó que Repam ha logrado articular comunidades para “luchar por el cuidado y la defensa de los derechos de la Amazonía, tanto en la dimensión humana como en la ambiental”.
Participación en la COP30
Recordó también la participación de la red en procesos internacionales, como la COP30: “Es importante crear conciencia en las comunidades sobre este evento que ocurre en su territorio y es para toda la humanidad”.
Un año antes de la cumbre, explicó, Repam elaboró “un documento con siete puntos fundamentales que deben ser abordados por las autoridades. Estos puntos no son artificiales, sino fruto de los 10 años de experiencia de Repam”. Entre ellos, mencionó el agua, los derechos humanos y la protección de los pueblos, en un contexto marcado por “sequías, inundaciones e incendios”.
“El tema político y económico también son instrumentos de cuidado ambiental”, insistió, poniendo en relieve que se necesita “una economía sostenible y una política que vele por la integridad de la vida”. Por ello, los documentos elaborados por la red “fueron difundidos desde las comunidades más humildes hasta las autoridades, para generar reflexiones y posturas que influyan en los procesos de decisión”.
Espiritualidad ecológica
El Hermano João también habló la importancia de integrar la espiritualidad en estos procesos: “Una de las fortalezas de Repam fue incorporar la espiritualidad a estos eventos. Pero no me refiero a una espiritualidad puramente eclesial; la espiritualidad eclesial es maravillosa, pero en las relaciones sociales la espiritualidad trasciende la religión. Implica una perspectiva de vida”.
Esa espiritualidad, explicó, “brota de los temas de la existencia, de los clamores por cuidado, una espiritualidad ecológica, del pueblo, que incorpora realidades culturales”. En ese sentido, invitó a “ampliar lo eclesial, porque esta es una ofrenda de la Iglesia”. Para él, incluir expresiones diversas como “las canciones de personas sin denominación religiosa” en estos espacios “es maravilloso”.
Al referirse a la encíclica Laudato Si’, el Hermano João afirmó que el Papa Francisco “fue maravilloso cuando nos invitó a recuperar el poder espiritual de Francisco de Asís”, quien alababa al Creador “a través de las criaturas”. “Se trata de una espiritualidad ecológica, ambiental, y eso nos motiva”, agregó.
“El Evangelio en Laudato Si’ se entiende como el Evangelio de la creación, que reconecta los procesos de Jesucristo con el Creador, con toda la experiencia de la creación y de los pueblos”, indicó, y concluyó recordando que “nuestras crisis existenciales provienen de una crisis espiritual, y las soluciones socioambientales también pueden surgir de una convicción espiritual, no espiritualista, sino de una espiritualidad que brota de la vida y nos conduce a la trascendencia”.
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