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Hermana Leticia Gutiérrez desde Texas: «Migrantes pasan hasta siete meses detenidos sin claridad legal»

La realidad migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos pasa por uno de sus momentos más críticos. Detenciones prolongadas, presión para motivar la autodeportación y violaciones sistemáticas a los derechos humanos; forman parte de las preocupaciones de los migrantes.

Situaciones que la Iglesia acompaña en forma constante. Así lo explica la hermana Leticia Gutiérrez Valderrama, religiosa Scalabriniana cuya misión en El Paso, Texas es acompañar a los detenidos o acusados de delitos graves, vinculados al proceso migratorio. Misión que lleva adelante desde su rol como directora ejecutiva del Ministerio de Hospitalidad para Migrantes (MHM) de la diócesis de El Paso.

Su vocación, señala, tiene raíces profundamente personales. La religiosa proviene de una familia marcada por la migración interna en México. Una realidad que vivió durante su infancia sin identificarla plenamente. Solo al ingresar a la comunidad Scalabriniana, comprendió que su propia historia estaba atravesada por el fenómeno migratorio.

Sus hermanos, recuerda, emigraron siendo muy jóvenes, lo que hoy se define como adolescentes no acompañados. Aquella experiencia familiar fue determinante para descubrir su vocación, orientada a la misión en medio de las personas en condición de movilidad forzada.

En 2007, fue nombrada secretaria ejecutiva de la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano. En 2013 fundó Scalabrinianas Misión con Migrantes y Refugiados (SMR) en Ciudad de México, dedicada a apoyar y acompañar a migrantes y refugiados, iniciativa que nació en un contexto particularmente complejo.

Normas incumplidas

Según relata la consagrada, en aquellos años comenzaron a registrarse numerosos casos de migrantes sobrevivientes a intentos de homicidio o víctimas de delitos como el secuestro y la tortura.

Entonces crearon esta organización con un doble objetivo, “acompañar a las víctimas de violencia asociada a la migración y apoyar a los defensores de derechos humanos que, por su labor, también eran perseguidos, amenazados e incluso obligados a desplazarse”.

Iniciativa que fortaleció el compromiso pastoral y social de la comunidad, además de ofrecer una respuesta concreta de la Iglesia frente a una realidad marcada por la violencia y la vulnerabilidad de quienes migran.

La hermana Leticia desarrolla su misión en una de las zonas más sensibles de la frontera estadounidense. Allí acompaña a migrantes detenidos en redadas o interceptados por las autoridades migratorias.

De acuerdo con su testimonio, la situación que viven muchos de ellos, es extremadamente difícil “Aunque la normativa establece que los migrantes no deberían permanecer más de 90 días en los centros de detención, en la práctica esta regla suele incumplirse”.

Camino incierto

Hay casos, afirma, en los que “las personas permanecen cinco, seis o incluso siete meses sin claridad sobre su situación legal o sin datos sobre sus procesos migratorios y judiciales”.

A esto se suma la presión que muchos detenidos experimentan dentro de los centros para aceptar la autodeportación. Según explica Gutiérrez, “agentes migratorios instan a las personas a firmar documentos que implican la renuncia a sus procesos legales, por lo que deben regresar voluntariamente a sus países de origen. Para los migrantes esto significa, perder el camino jurídico que habían iniciado en busca de refugio o regularización”.

Otro aspecto que preocupa son las condiciones dentro de los centros de detención para migrantes. Gutiérrez los describe como “espacios con pocas posibilidades de esparcimiento, donde las personas pasan la mayor parte del tiempo en las mismas áreas donde comen, duermen y conviven. En algunos casos, incluso tienen acceso limitado al exterior”.

A esto se agrega el número de fallecimientos registrados en estos centros. Según los datos que maneja la religiosa, “en 2025 se identificaron al menos 32 muertes de migrantes bajo custodia del sistema de detención migratoria. En lo que va de 2026 se han reportado 6 más, lo que eleva la cifra a 38 muertos durante el actual periodo gubernamental”.

Cercanos a las víctimas

A su juicio, estos datos reflejan, una situación que puede derivar en graves violaciones de los derechos humanos. Algunos de los casos, afirma, “están asociados a condiciones extremas de detención e incluso a episodios de violencia denunciados por organizaciones defensoras de migrantes”.

Un panorama desalentador frente al cual la Iglesia mantiene una presencia cercana a los afectados. La religiosa recuerda que los obispos de Estados Unidos emitieron un mensaje pastoral, expresando su preocupación por el miedo, la angustia y la incertidumbre que viven migrantes en situación irregular e incluso con estatus legal.

Así señala que “la criminalización de la migración, no se limita a quienes carecen de documentos. En muchas redadas también han sido detenidas personas con procesos migratorios en curso o incluso con permisos legales”. Igualmente, denuncia como algunas detenciones tienen un componente racial, que afecta especialmente a los latinos.

La Iglesia acompaña los centros de detención, los espacios comunitarios y las manifestaciones públicas. Para Gutiérrez, “el papel de la Iglesia debe ser el de una comunidad que no abandona a quienes sufren. En estos momentos, además de ser prudentes, no podemos dejar de estar al lado de las víctimas”.

Una nueva conciencia

La política migratoria del gobierno Trump genera una fuerte polarización dentro de la sociedad estadounidense. Sin embargo, la religiosa considera que los acontecimientos recientes, incluyendo las muertes de ciudadanos estadounidenses que causaron indignación pública; están despertando nuevas conciencias en sectores de la población que comienzan a cuestionar la aplicación de dichas políticas.

Pese a reconocer que fenómenos como el racismo, la xenofobia o la aporofobia están presentes en el debate público; la religiosa asegura que “la crisis actual podría abrir oportunidades para una reflexión más profunda, sobre el papel de los migrantes en la sociedad, porque la prioridad es responder a la emergencia humanitaria”.

En medio de las detenciones e incertidumbres para los migrantes, la Hna. Leticia Gutiérrez Valderrama o Lety como le dicen sus amigos, seguirá acompañando a quienes buscan dignidad y protección asumiendo uno de los desafíos humanitarios más complejos para la región: la migración.

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