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Jóvenes son motivados a “volver a lo esencial”, en diálogo con Mons. Patricio Bonilla

En el sexto episodio del videopodcast “Centinela, una iniciativa del Celam y la Pastoral Juvenil Latinoamericana y Caribeña, jóvenes del continente reflexionaron sobre el sentido de la Semana Santa junto a Mons. Patricio Bonilla, obispo del Vicariato Apostólico de Galápagos, quien invitó a vivir este tiempo “plenamente” y desde lo esencial de la fe.

El programa, conducido por Tere Ramos desde México, abrió con una invitación a conectar la fe con la vida cotidiana.

Al iniciar el diálogo, Mons. Bonilla subrayó que este tiempo litúrgico no puede vivirse superficialmente: “celebrar la Semana Santa siempre es un momento profundo y actual”, en el que los creyentes están llamados a “percibir el amor auténtico y radical de Cristo”.

El desafío de los jóvenes: volver a lo esencial

Desde la realidad del Vicariato de Galápagos, donde muchos jóvenes se encuentran de vacaciones, el obispo resaltó que, aunque la participación es menor, quienes permanecen viven celebraciones “muy emotivas” y significativas. En ese contexto, insistió en que esta semana debe ser un espacio para “profundizar más la reflexión, la meditación y saborear este gran acontecimiento de fe”.

Uno de los ejes centrales del diálogo fue la situación de los jóvenes en medio de un contexto marcado por distracciones, vacaciones y, en muchos casos, una vivencia débil de la fe. Frente a ello, el obispo dijo: “el joven tiene que volver a lo esencial”. Añadió que “la fe se enfría cuando se vuelve rutinaria o simplemente cuando se la abandona”, por lo que animó a retomar la experiencia cristiana desde la autenticidad.

En esa línea, subrayó la importancia del testimonio: “más que con palabras tiene que ser con actitudes”, recordando que la coherencia entre vida y fe es lo que verdaderamente convence. También alentó a recuperar prácticas de la vida cristiana: “no es solamente un sentimiento, es un abrirse a un proceso de cambio real, que implica vivir el ayuno, la oración y la limosna como camino hacia una fe más honda.

La pasión de Cristo: amor que transforma

Al abordar el sentido de la pasión, Mons. Bonilla explicó que no debe reducirse al sufrimiento: “va mucho más allá del dolor”. Para los jóvenes, dijo, representa “un amor que no se rinde ante el dolor” y que invita a amar “con compromiso, con empatía, con entrega”.

En un contexto donde se vive la ansiedad y la presión social, manifestó que la experiencia de Cristo se vuelve cercana: ayuda a los jóvenes a “sentirse comprendidos y acompañados”.

Asimismo, recordó que la pasión no es el final: “no termina con la muerte… va hacia la resurrección”, lo que abre un horizonte de esperanza ante las dificultades cotidianas.

De la cruz a la resurrección

El obispo insistió en la necesidad de no quedarse en el Viernes Santo: “tenemos que trascender hacia el domingo de resurrección”. En ese sentido, motivó a los jóvenes a ser “profetas de vida” y testigos de la alegría pascual.

“Cuando el joven se siente tocado por Cristo resucitado también resucita”, dijo, haciendo hincapié en que la fe en la resurrección transforma la manera de vivir y enfrentar los problemas.

Para ello, propuso el camino de la “escuchar, discernir y orar”, de modo que la Palabra de Dios se traduzca en acciones y estilo de vida.

Amar y servir

Durante el diálogo, Mons. Bonilla planteó que uno de los principales desafíos de los jóvenes es aprender a amar de manera auténtica: “amar de verdad… aunque cueste”. Recordó que el amor cristiano implica “sacrificio, paciencia y compromiso”.

También aseguró que las dificultades no son el final del camino: “la esperanza siempre tiene la última palabra”, ya que la vida cristiana está marcada por la resurrección.

“Ustedes son el ahora de Dios”

Ante la realidad de muchos jóvenes que viajan o no pueden participar en sus parroquias, el obispo recomendó “priorizar lo más importante” y buscar un espacio de encuentro con Dios: “no se trata tanto del tiempo, sino de la intensidad”.

A quienes viven estos días desde el servicio pastoral, les advirtió sobre el riesgo de reducir la Semana Santa a activismo: “no es solamente hacer cosas, es interiorizar lo que yo voy a hacer”, invitando a no perder el tiempo personal con el Señor.

En el mensaje final, Mons. Bonilla retomó una frase del Papa Francisco para animar a los jóvenes: “ustedes son el ahora de Dios”. A partir de ello, los invitó a vivir una fe concreta: “amar, servir, orar y obrar”. Aseguró que se trata de apostar por una vida cristiana más auténtica: “menos rutina, más encuentro espiritual; menos distracciones, más profundidad”.

El episodio concluyó con una invitación a que los jóvenes den testimonio con su vida: “que la gente nos diga: ‘mira qué testimonio de vida que tiene este joven’”, y con el deseo pascual que resume la esperanza cristiana: “el Señor ha resucitado, verdaderamente ha resucitado”.

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