El Papa León XIV presentó su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, un documento sobre “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.
La presentación se realizó este 25 de mayo en el Aula Nueva del Sínodo, en el Vaticano. El acto fue moderado por el cardenal Pietro Parolin y concluyó con una intervención del Santo Padre. El cardenal Parolin señaló que la encíclica nace en “una época marcada por transformaciones rápidas, profundas y cargadas de responsabilidad” y explicó que el texto sitúa a la inteligencia artificial como “un hito histórico en el que se concentra hoy la pregunta sobre el futuro de la humanidad”.
Nueva “Rerum Novarum” para la era digital
Durante su intervención, el cardenal Parolin comparó el contexto actual con el tiempo de la revolución industrial afrontada por León XIII. Recordó que hace 135 años la encíclica Rerum Novarum reconoció “en las transformaciones industriales de su tiempo una cuestión profundamente humana y social”. Ahora, dijo, la Iglesia vuelve a discernir “las res novae de la historia” frente al poder de las tecnologías digitales.
El Secretario de Estado dijo que el crecimiento del poder técnico corre el riesgo de superar “la capacidad de las conciencias individuales y de las instituciones para orientarlo”, creando una “asimetría entre poder técnico y sabiduría moral”.
Según explicó, Magnifica Humanitas propone un criterio central: “custodiar la dignidad humana significa vigilar las nuevas formas de deshumanización y permanecer fieles a la grandeza de lo humano”.
Card. Víctor Manuel Fernández: “La humanidad es magnífica aunque esté herida”
El cardenal Víctor Manuel Fernández ofreció la primera reflexión teológica sobre el documento. Explicó que la encíclica trata la condición humana “en el tiempo de la inteligencia artificial”.
El purpurado resaltó que el Papa llama “magnífica” a la humanidad incluso reconociendo “la terrible capacidad de maldad que existe en nosotros”, capaz de guerras, esclavitud e indiferencia. Sin embargo, insistió en que “todo ser humano tiene una dignidad infinita y nunca pierde esa sublime capacidad de amar que Dios le donó”.
El prefecto recordó que la encíclica cita figuras y acontecimientos que manifiestan la grandeza humana, entre ellos a Martin Luther King Jr., Nelson Mandela, Teresa de Calcuta, Marie Curie y mártires como Óscar Arnulfo Romero. También menciona obras culturales como Guernica y la película La lista de Schindler.
El cardenal advirtió contra las corrientes de transhumanismo y poshumanismo que proponen superar o sustituir la humanidad mediante tecnología. “Estamos seguros de que todo esto no colmará el vacío”, dijo, señalando que “la verdadera posibilidad de ir más allá se llama gracia”. También defendió el valor del límite humano. Citando la encíclica, recordó: “El ser humano no florece a pesar de la limitación, sino a menudo a través de la limitación”.
Ana Rowland: la IA y el riesgo de una “cultura del poder”
La teóloga Ana Rowland presentó la conexión entre Magnifica Humanitas y la encíclica Laudato si’, señalando que “una ecología integral requiere un humanismo integral centrado en Jesucristo”.
La académica sostuvo que el nuevo documento “confronta las culturas de la inteligencia artificial con la visión del Evangelio” y advierte sobre “una creciente cultura del poder que está transformando el trabajo, la familia, la educación y la vida política”.
Rowland explicó que la encíclica ofrece “13 principios sociales” para orientar el diálogo contemporáneo y recordó que la doctrina social de la Iglesia insiste en que “el fundamento del orden social es la dignidad de la persona humana”.
También, manifestó que los nuevos desarrollos tecnológicos corren el riesgo de crear “nuevas dependencias, exclusiones y desigualdades”, especialmente cuando la autonomía tecnológica se presenta como salvación.
Christopher Olah: “Necesitamos voces morales”
Por su parte, Christopher Olah, cofundador de la empresa Anthropic, reconoció las tensiones éticas existentes en el desarrollo de la IA. “Todos los laboratorios de inteligencia artificial de vanguardia operan dentro de un conjunto de incentivos que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto”, dijo.
Olah sostuvo que las preguntas sobre IA “son más grandes que la comunidad de investigación en inteligencia artificial” y defendió la necesidad de un diálogo con las religiones y las humanidades. También expresó preocupación por el impacto de la automatización en el trabajo y por la concentración de beneficios tecnológicos en países ricos. “¿Cómo podemos garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial se compartan globalmente? No tenemos un mecanismo para ello”, indicó.
El investigador señaló que en los modelos avanzados de IA “seguimos encontrando cosas misteriosas, incluso inquietantes”, incluyendo estructuras que reflejan aspectos de la neurociencia humana y “evidencia de introspección”.
África, Asia y América Latina en el centro del discernimiento
La profesora Leocadie Lushombo abordó la encíclica desde la perspectiva de los pueblos del Sur Global. Lushombo habló sobre el peligro de delegar en las máquinas la capacidad de juzgar y buscar la verdad: “Perdemos nuestra capacidad de colaborar creativamente unos con otros si delegamos en las máquinas nuestra responsabilidad personal de hacer juicios”.
La académica alertó además sobre plataformas digitales diseñadas para “captar el tiempo y la mirada de los usuarios explotando sus fragilidades y debilitando la libertad interior”. Citando tradiciones comunitarias africanas y asiáticas, como la filosofía Ubuntu, dijo que el conocimiento es esencialmente relacional y comunitario. “Soy humano porque pertenezco, participo y comparto”, recordó.
También denunció nuevas formas de colonialismo digital. “El colonialismo en la actualidad tiene un rostro inédito, no solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos transformando las vidas personales en informaciones explotables”, señaló citando al Papa.
En relación con el trabajo, recordó la situación de adolescentes y niños que extraen minerales para sostener la infraestructura tecnológica global: “Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa”, denunció.
Card. Michael Czerny: la IA como “obra de construcción”
El cardenal Michael Czerny definió la inteligencia artificial como uno de los grandes logros del ingenio humano, pero insistió en que su futuro depende de decisiones éticas y comunitarias. “La transición digital avanza a pasos agigantados”, dijo, y describió el futuro tecnológico como “una obra de construcción” donde nadie puede trabajar solo porque “las decisiones de cada uno afectan al conjunto del proyecto”.
El Card. Czerny subrayó que la cuestión tecnológica “es inseparable de la cuestión humana” y recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la conciencia como “el núcleo más secreto y el sagrario del hombre”.
Además, vinculó directamente la inteligencia artificial con la crisis ecológica, recordando que los sistemas avanzados requieren enormes infraestructuras energéticas. “La transición digital es también una cuestión ecológica”, reiteró.
El Papa León XIV: “La inteligencia artificial debe ser desarmada”
En la intervención final el Papa León XIV manifestó que la Iglesia vive “un momento clave de la historia” semejante al enfrentado por León XIII durante la revolución industrial. “Hoy nos encontramos ante una transformación de magnitud similar, con consecuencias quizás aún mayores”, sostuvo. El Papa explicó que la encíclica nació escuchando a científicos, ingenieros, políticos, padres y maestros, pero también “otras voces muy inquietantes” relacionadas con armas autónomas y sistemas algorítmicos capaces de generar exclusión.
“La inteligencia artificial debe ser desarmada”, expresó como centro de su mensaje. El Pontífice aclaró que utilizó deliberadamente esa expresión porque “se requieren palabras capaces de captar la atención, despertar conciencias e indicar caminos para la humanidad”. Comparó el desafío actual con el desarme nuclear y explicó que la IA debe ser “liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión o muerte”.
El Santo Padre recordó además su experiencia como misionero en Perú tras las inundaciones de 2017, utilizando la imagen de la reconstrucción para explicar la tarea contemporánea: “Nadie reconstruye solo”. “La inteligencia artificial puede ser un terreno de construcción de la historia desde un horizonte de comunión”, manifestó.
En la parte final de su discurso, el Papa León XIV insistió en que el verdadero desarrollo debe abarcar “a cada persona y a la persona en su totalidad”. “No temamos a la inteligencia artificial, sino que mantengamos siempre presente la cuestión humana”, exhortó el Pontífice.
También defendió el papel de la Iglesia en el debate global sobre tecnología: “No poseemos respuestas técnicas ni pretendemos sustituir a los expertos. Pero aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita con urgencia”. Convocó a toda la humanidad a construir una “sociedad más humana y fraterna” y pidió permanecer “despiertos” y ser “artesanos de la esperanza”.
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