Desde aquella tarde del 8 de mayo de 2025, cuando apareció por primera vez en la logia central de la Basílica de San Pedro y pronunció las palabras “¡La paz esté con todos ustedes!”, el pontificado de Papa León XIV quedó atravesado por un mensaje constante, insistente y universal: la paz como camino, como compromiso espiritual y como responsabilidad humana.
Durante su primer año como Obispo de Roma, el Papa ha pronunciado cientos de llamados a la paz en homilías, mensajes, vigilias, discursos diplomáticos, encuentros con periodistas y celebraciones litúrgicas. La paz es el eje transversal de sus intervenciones públicas en un contexto mundial que vive guerras, rearme, polarización y violencia.
Desde el inicio de su pontificado, el Pontífice definió el tono de su misión pastoral con un saludo lleno de significado: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”.
“¡La paz esté con todos ustedes!”
En su primera aparición pública tras ser elegido Papa, el 8 de mayo de 2025, el Pontífice dirigió al mundo un mensaje centrado en la reconciliación y la fraternidad. “También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, llegara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes!”, expresó desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
Aquel discurso inaugural dejó claras varias líneas que luego se repetirían constantemente en su pontificado: la paz como don de Dios, la necesidad del diálogo, la construcción de puentes y la cercanía con quienes sufren. El Papa insistió en que el mundo necesita “la luz de Cristo” y llamó a “construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz”.
Asimismo, vinculó explícitamente la misión de la Iglesia con la búsqueda de la paz y la justicia: “Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad”.
“La paz comienza por cada uno de nosotros”
Uno de los discursos más significativos del primer año de pontificado ocurrió el 12 de mayo de 2025, cuando León XIV se reunió con representantes de los medios de comunicación de todo el mundo. En aquella ocasión, el Pontífice pronunció una de las frases más emblemáticas de su magisterio: “La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás”.
Con estas palabras, el Papa relacionó directamente la paz con la comunicación humana, denunciando la agresividad verbal, la manipulación mediática y la “guerra de las palabras y de las imágenes”: “El modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir ‘no’ a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra”.
En el mismo discurso pidió “desarmar la comunicación” de “prejuicio, rencor, fanatismo y odio”, insistiendo en que una comunicación auténticamente humana debe ser capaz de escuchar, acoger y construir cultura de encuentro. “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra”, exhortó.
Una paz “desarmada y desarmante”
El tema de la paz alcanzó una dimensión doctrinal más amplia en el Mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, publicado el 18 de diciembre de 2025 bajo el título: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz ‘desarmada y desarmante’”. Allí, el Papa León XIV desarrolló una reflexión teológica, espiritual y política sobre el drama contemporáneo de la guerra, el rearme y la violencia global. Aseguró que la paz “sabe abrirse paso en el corazón de cada ser humano”, Y escribió que: “La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence”.
El Papa advirtió sobre el crecimiento de la lógica militar y el peligro de considerar la guerra como un instrumento legítimo para alcanzar seguridad: “Cuando tratamos la paz como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla”, denunció.
También criticó con firmeza el incremento del gasto militar mundial y el avance de la inteligencia artificial aplicada a la guerra, alertando sobre una “espiral destructiva, sin precedentes”. En ese contexto, manifestó que la paz auténtica no nace del miedo ni de la disuasión nuclear, sino de la confianza y de la conversión interior. “Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino”, sostuvo.
Anuncio de paz
Durante el mensaje Urbi et Orbi de Navidad 2025, el Santo Padre volvió a hablar de paz, proclamando que “el nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz”.
El Papa explicó que Jesucristo “es nuestra paz” porque libera del pecado y enseña el camino para superar todos los conflictos, desde los personales hasta los internacionales: “Hermanas y hermanos, este es el camino de la paz: la responsabilidad”.
A lo largo del mensaje navideño, el Pontífice hizo un recorrido por las regiones heridas por la guerra y la violencia: Medio Oriente, Ucrania, Sudán, Haití, Myanmar y otras naciones golpeadas por conflictos y crisis humanitarias. “Con su gracia, cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación”, expresó. También recordó que “sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz”.
“¡Basta ya de la guerra!”
Uno de los momentos más intensos del pontificado ocurrió durante la Vigilia de oración por la paz celebrada el 11 de abril de 2026 en la Basílica de San Pedro. Ante miles de fieles y comunidades unidas desde distintas partes del mundo, el Papa León XIV lanzó un dramático llamado a detener la guerra. “¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”, clamó.
El Papa habló de una humanidad herida por la idolatría del poder, el dinero y la violencia. “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza!”, insistió. En una de las frases de aquella vigilia, pidió a los líderes mundiales abandonar la lógica del rearme: “¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”.
Asimismo, defendió el papel de la oración como fuerza transformadora y no como evasión del sufrimiento humano: “La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades. Es la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte”.
La paz como identidad del pontificado
En apenas un año, el pontificado del Papa León XIV ha construido una identidad claramente asociada a la paz. Sus mensajes han abordado la paz desde múltiples dimensiones: espiritual, social, política, cultural y comunicativa.
El Papa ha insistido en que la paz debe comenzar en el corazón humano, traducirse en relaciones cotidianas y convertirse en compromiso colectivo. “La bondad es desarmante”, escribió en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz. Y añadió: “La paz no es una utopía”.
Entre un mundo donde se enfrentan conflictos internacionales, tensiones geopolíticas y un creciente clima de polarización global, el Papa León XIV ha reiterado una convicción que atraviesa todo su magisterio: la humanidad no está condenada a la violencia. Por eso, desde el primer día de su pontificado hasta sus más recientes intervenciones, el sucesor de Pedro ha repetido incansablemente el mismo deseo dirigido al mundo entero: “¡La paz esté con todos ustedes!”.
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