La convicción de que la evangelización requiere una Iglesia cada vez más articulada, corresponsable y abierta a la acción del Espíritu se vivió en el Encuentro Regional de los Países Andinos, realizado en la Casa de Retiros Cardenal Clemente Maurer, en Cochabamba, donde 42 participantes provenientes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela compartieron experiencias, desafíos y esperanzas para seguir caminando juntos en sinodalidad.
Iglesia más cercana, articulada y corresponsable
Entre los participantes estuvo Diana Murcia, de Colombia, quien manifestó que el encuentro confirmó la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre las Iglesias locales: “Este encuentro me confirma que la misión evangelizadora hoy no puede hacerse de manera aislada. Necesitamos una Iglesia más articulada, más cercana, más corresponsable y más abierta a la acción del Espíritu”.
Las jornadas incluyeron espacios de análisis sobre la realidad eclesial de los países andinos, así como reflexiones pastorales y teológicas sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia en la actualidad. El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Aurelio Pesoa Ribera OFM, señaló que las reflexiones desarrolladas permitieron conocer diversos aspectos relacionados con el caminar de la Iglesia.
Destacó que estos espacios ayudan a identificar los desafíos que enfrentan las comunidades eclesiales y a mantenerse atentos a las realidades de la región: “Para estar atentos hay que conocer los peligros o dificultades que uno se puede enfrentar, y creo que esta reflexión nos ayudará a que de verdad podamos seguir caminando como Iglesia latinoamericana, como Iglesia de los países bolivarianos y, por supuesto, como Iglesia boliviana”, expresó.
La conversación en el Espíritu como camino de discernimiento
La hermana Andrea Lara, de Ecuador, definió la experiencia como “un paso de Dios por nuestras vidas”, vivido en medio de los desafíos sociales y económicos que atraviesan los países de la región.
“Partimos desde las dificultades que tienen todos nuestros países, todo el problema social y económico que atravesamos con perspectivas similares, pero siempre a la luz de los criterios bíblicos y magisteriales”, señaló.
La religiosa hizo hincapié especialmente en la metodología de la Conversación en el Espíritu, uno de los ejes de la experiencia sinodal promovida por la Iglesia: “Es un camino para comprender la voluntad de Dios en nuestras vidas e iluminar todo con su Palabra, aprendiendo a escucharnos, aprendiendo a deponer criterios, pero también aprendiendo a llegar a acuerdos frente a todo”.
Compartir dones, esperanzas y desafíos
Para el padre Alberto Arocha, de Venezuela, uno de los mayores frutos del encuentro fue la oportunidad de conocerse y fortalecer los vínculos entre las Iglesias de la región. “Esperamos que de aquí salgan muchos frutos, frutos de mayor cercanía”, manifestó.
El sacerdote dijo que el intercambio permitió compartir no solo dificultades y preocupaciones, sino también las riquezas pastorales presentes en cada país: “Estamos compartiendo esperanzas, compartiendo dificultades, dolores, pero también cosas buenas y maravillosas. Cada país tiene un don maravilloso de cosas que ha recibido de la Iglesia y que las pone al servicio de toda la Iglesia”.
A su juicio, esta experiencia fortalece el deseo de seguir caminando juntos en el momento histórico que vive la Iglesia latinoamericana.
Esperanza que impulsa
La delegada peruana Silvia Alayo subrayó que el encuentro renovó la esperanza de seguir construyendo una Iglesia sinodal capaz de responder a los desafíos de América Latina: “Este encuentro reaviva nuestra esperanza para dejar actuar al Espíritu en este caminar juntos bajo la espiritualidad de la sinodalidad y así poder lograr una integración de la Patria Grande”, afirmó.
También hizo referencia al contexto regional que enfrenta desafíos democráticos, institucionales y de derechos humanos, insistiendo en que la esperanza cristiana sigue siendo una fuerza transformadora. “Conscientes y seguros de que llega el momento que América Latina se levante, que América Latina enrumbre hacia esa mañana nueva en medio de una situación de fragilidades democráticas, de la institucionalidad y de los derechos humanos, la esperanza no se pierde y caminamos en sinodalidad”, expresó.
Al concluir el encuentro, los participantes manifestaron su deseo de fortalecer el trabajo en red al servicio de la evangelización y de seguir construyendo espacios de comunión, discernimiento y misión compartida, convencidos de que la sinodalidad es el camino que el Espíritu propone hoy a la Iglesia en América Latina y el Caribe.
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