ADN Celam

Monseñor Mancera defiende avances de la sinodalidad en seminarios colombianos: “Debemos superar visiones generalizadoras”

Durante las discusiones sobre la recepción de la sinodalidad en América Latina, monseñor Jaime Mancera, rector del Seminario Conciliar de San José de Bogotá, subrayó la necesidad de revisar los procesos formativos en los seminarios y superar visiones generalizadas que, a su juicio, no corresponden a la experiencia de los seminarios colombianos.

Las afirmaciones fueron compartidas en una entrevista concedida a ADN Celam durante el encuentro “Sinodalizar, sinodalizándonos”, organizado por el Centro Bíblico, Teológico y Pastoral para América Latina y el Caribe (Cebitepal), que reunió en la capital colombiana a expertos y representantes eclesiales para reflexionar sobre los desafíos de la transformación sinodal en seminarios y conferencias episcopales de la región.

Para monseñor Mancera, el encuentro representa una ocasión valiosa para revisar las dinámicas pastorales y profundizar en los caminos metodológicos que sostienen la misión de la Iglesia. “Normalmente tendemos a lanzarnos a hacer muchas cosas sin tomarnos el tiempo para pensar la metodología que nos conduce hacia esos objetivos”, señaló, destacando la necesidad de escuchar, dialogar y discernir colectivamente. “Tendemos a pensar en el paso 10, 11 y 12, y nos cuesta trabajo pensar el paso 1, 2 y 3”, aseveró.

La sinodalidad más allá de las prácticas

Según explicó monseñor Mancera, la Iglesia colombiana ya cuenta con diversos caminos pastorales marcados por la sinodalidad, aunque todavía falta fortalecer su articulación y sistematización. En ese contexto, insistió en que la verdadera conversión sinodal pasa también por renovar las mentalidades.

“Sabemos que la conversión sinodal no solo es conversión de acciones y prácticas, también supone un cambio de mentalidad”, explicó. Aunque reconoció avances hacia una Iglesia más participativa, pero advirtió que “uno puede tomar mediaciones sinodales, pero con una mentalidad todavía muy tradicional”.

Por otra parte, dijo que la realidad de los seminarios colombianos no puede entenderse de manera uniforme, debido a la pluralidad de contextos sociales y culturales presentes en el país. Según indicó, las dinámicas urbanas plantean desafíos distintos a los de los seminarios ubicados en municipios y ciudades intermedias.

Para monseñor Mancera, las resistencias frente a la renovación sinodal no necesariamente expresan rechazo al cambio, sino también incomodidad ante ciertas generalizaciones sobre la formación sacerdotal. “Quienes trabajamos día a día en los seminarios sentimos que muchas veces no se reconoce la realidad concreta que estamos viviendo”, explicó.

“El seminario no vive aislado”

El rector del Seminario Conciliar de San José subrayó la importancia de desmontar ciertas visiones que presentan a los seminarios como espacios alejados de la realidad social y eclesial. Según afirmó, en Colombia los procesos formativos mantienen una relación constante con las comunidades y distintos espacios pastorales.

“En Colombia lo más normal es que los seminaristas van a hacer apostolados los fines de semana e interactúan con las personas”, aseguró, reconociendo que favorece su cercanía con la realidad de las comunidades. Además, informó que numerosos seminarios también han fortalecido el acompañamiento integral mediante equipos interdisciplinarios y procesos de formación afectivo-sexual.

Para desmontar la idea de seminarios alejados de la realidad, monseñor Mancera mencionó el trabajo pastoral que realizan seminaristas de Bogotá en cárceles y junto a habitantes de calle, fortalecen la escucha y el compromiso social. “Esa generalización de que el seminario está encerrado y no entra en contacto con el pueblo de Dios, me parece que no es cierta”, enfatizó.

Durante la entrevista, monseñor Mancera identificó en el individualismo uno de los mayores desafíos culturales para la formación sacerdotal y la vida eclesial. “Pensar con otros, actuar con otros, sentirme caminando con otros no es tan fácil. […] Donde ellos quieren hacer lo suyo, pero no necesariamente caminar con otros y hay vienen bloqueos, resistencias desde ese punto de vista», expuso al describir el panorama juvenil actual de los seminaristas.

El papel de Oslam y la articulación continental

Al referirse a la Organización de Seminarios Latinoamericanos (Oslam), monseñor Mancera señaló que su dinámica responde más a un espacio de comunión y articulación entre organizaciones nacionales de seminarios que como una estructura centralizada. Mencionó que los rectores de seminarios sostienen intercambios permanentes y procesos de socialización de experiencias en distintos países.

En ese sentido, destacó que durante la reciente reunión nacional de la Organización de Seminarios de Colombia (Oscol) se socializaron avances del estudio sobre la realidad actual de los seminarios latinoamericanos, con el propósito de alimentar la reflexión común sobre la formación sacerdotal en el continente.

Finalmente, monseñor Mancera reconoció la labor que desempeña el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) en la articulación pastoral de la región. “Entiendo desde su especificidad que no es una conferencia episcopal, es un organismo para animar, fortalecer y fermentar el trabajo de todas las iglesias particulares”, concluyó.

 

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