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“Den oportunidad a los jóvenes”, arzobispo de Santa Cruz pide abrir espacios para nuevos líderes en Bolivia

Con motivo de la conmemoración de los 215 años de la gesta libertaria del Departamento de Santa Cruz, Bolivia, la Iglesia Católica, junto a comunidades cristianas de distintas confesiones, celebró un Tedeum Ecuménico en acción de gracias por la vida, la historia y el futuro de esta tierra bendita.

La ceremonia fue presidida por monseñor René Leigue Cesari, arzobispo de Santa Cruz, quien estuvo acompañado por los obispos auxiliares, obispos eméritos, sacerdotes, religiosas, seminaristas, fieles laicos, representantes de Iglesias Cristianas en comunión ecuménica, además de autoridades civiles y nacionales.

Durante su homilía, Mons. Leigue expresó la importancia de mirar hacia dentro y evaluar la realidad como sociedad. “Si hemos pedido unidad hacia afuera, miremos primero si nosotros estamos unidos”, dijo, y recordó que el verdadero cambio comienza en el interior de las comunidades y de cada persona.

Unidad en la diversidad

El arzobispo pidió dejar atrás los conflictos y divisiones que impiden el crecimiento colectivo. “Basta de gritos, basta de insultos, basta de rencores”, expresó, citando la segunda lectura del día. Añadió que la fe no debe quedarse encerrada en los templos, sino expresarse en la vida cotidiana: “Tener fe es llenarse de ella dentro del templo para salir afuera y manifestarla con los demás”.

La autoridad eclesial alentó a la unidad en la diversidad, señalando que pensar diferente no debe llevar a la enemistad. “No todos tenemos los mismos pensamientos ni decimos las cosas de la misma manera, pero eso no significa ser enemigos”, explicó.

Invitó a la sociedad a dialogar y trabajar junta por el bien común: “En esa diversidad, el Señor nos ha dado la capacidad de escuchar y evaluar. Si todos pensáramos igual, no avanzaríamos”.

Reconciliación y perdón

El prelado llamó a reflexionar sobre el futuro del departamento y del país: “¿Qué queremos? ¿Qué esperamos? ¿Cómo quisiéramos vernos en cinco años?”. Para él, esta fecha es una oportunidad para renovar el compromiso ciudadano y cristiano: “Una persona de fe no se aparta de sus compromisos sociales, está donde hay necesidad, donde se pide ayuda”.

Reconociendo que los conflictos son parte de la vida en comunidad, el arzobispo citó a San Pablo: “Es difícil evitar los malos entendidos y no enojarse”. Sin embargo, recordó que el apóstol llama a reconciliarnos sin dejar que los problemas se prolonguen.

Si no soy capaz de solucionar hoy el problema, mañana se convierte en rencor”, explicó. Mons. Leigue advirtió que los resentimientos prolongados afectan la convivencia y oscurecen el camino hacia la unidad: “Lo más difícil es no tratar de solucionarlo, porque eso deja heridas más profundas”.

El desafío de formar nuevos líderes

En su mensaje, el arzobispo se refirió a la formación de nuevos líderes, especialmente jóvenes. Citando al Papa Francisco, recordó que “un líder no es aquel que quiere serlo toda la vida, sino quien forma a otros líderes”.

Mons. Leigue pidió a las autoridades y a la sociedad abrir espacios para la juventud: “Den oportunidad a los jóvenes. Hoy son el presente y el futuro”. Señaló que muchos jóvenes esperan una ocasión para desarrollar sus habilidades y asumir responsabilidades: “Hay muchos que quieren surgir, pero a veces no les damos la oportunidad”.

Asimismo, señaló el peso que los jóvenes tendrán en las decisiones del país en los próximos meses: “Ellos definirán quién será presidente. Hay que escucharlos y formarlos con responsabilidad”.

La fe presente en todo

El arzobispo insistió en que la fe debe estar presente en todas las acciones de la vida pública y privada. “Todo lo demás es un medio para acercarnos a Dios y a los demás”, remarcó, subrayando que no se puede separar la vida espiritual del compromiso social.

Pidió al Espíritu Santo fortaleza para seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna: “No entristezcamos al Espíritu Santo con comportamientos negativos. Démosle espacio para que nos dé fuerza y podamos actuar como ciudadanos y personas de fe”.

Mons. Leigue concluyó su mensaje agradeciendo a Dios por los 215 años de historia de Santa Cruz, a tiempo que recordó que aún queda mucho por hacer: “Ya se ha hecho lo que se ha hecho, tenemos lo que tenemos, pero eso no es el fin”. Alentó a la comunidad a seguir trabajando unida: “Sigamos adelante, uniendo fuerzas para que podamos surgir como departamento de Santa Cruz y como país. Que el Señor nos acompañe siempre en este camino”.

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