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Óscar Pérez Sayago: “El Jubileo del Mundo de la Educación es una invitación a mostrar caminos de esperanza para las escuelas católicas del continente”

Con motivo del Jubileo 2025 convocado por el Papa Francisco, el secretario general de la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y vicepresidente de la Oficina Internacional de Educación Católica (OIEC), Óscar Armando Pérez Sayago, reflexionó sobre el sentido del Jubileo del Mundo de la Educación, su huella en el contexto latinoamericano y los desafíos que enfrentan hoy los educadores católicos ante las transformaciones culturales y tecnológicas.

Para Pérez Sayago, este Jubileo tiene un significado particular dentro del proceso de renovación educativa que impulsa la Iglesia: “El Jubileo del Mundo de la Educación es una invitación para revivir el llamado por el Pacto Educativo Global y el llamado que hace la Iglesia a fortalecer todos los procesos educativos, especialmente en nuestro continente”.

Resaltó además que se trata de una oportunidad “para revisar, para mirar hacia dónde tenemos que ir y sobre todo mostrar caminos de esperanza para las escuelas católicas del continente”.

Óscar Pérez Sayago

Educación como camino de fraternidad

El secretario general de la CIEC señaló que la educación tiene un papel esencial en la construcción de fraternidad en tiempos marcados por la fragmentación social y la violencia: “El Jubileo es la invitación para que la educación siga fortaleciendo todos los procesos de fraternidad y de encuentro que tanto el Papa Francisco insistía”.

En medio de tanta guerra, de tanto conflicto y tanta indiferencia en nuestro continente, el Jubileo es la llamada para que la escuela siga fortaleciendo los procesos fraternos desde muy temprana edad y, sobre todo, para fortalecer todos los procesos de colaboración y escuela sinodal”, expresó.

Ante una sociedad que enfrenta la “crisis de sentido”, Pérez Sayago afirmó que una educación inspirada en el Evangelio ayuda a reconstruir la esperanza: “Una educación inspirada en el Evangelio es una educación que ayuda a reconstruir el sentido, que ayuda a encontrar sentido. Si creen en Dios, encontrando en Él la fuente de sentido, pero si no creen en Dios, ayudar a los niños y jóvenes a encontrar ese sentido que tanto necesitan”.

Educar como acto de esperanza y de amor

Para el secretario general de la CIEC, educar es también un acto de esperanza activa: “Una educación como acto de esperanza es una educación que muestra caminos, una educación que no llama a la resignación, sino que invita a encontrar en el futuro posibilidades, pero no solo en el futuro, sino en el mismo presente. Una educación que atrae, que motiva, que acompaña y que muestra caminos de solidaridad, de esperanza y de cambio en este continente que tanto lo necesita”.

Refiriéndose a una de las frases más repetidas del Papa Francisco —“educar es un acto de amor”—, Pérez Sayago explicó su sentido en la práctica cotidiana: “Cuando el Papa Francisco nos habla que educar es un acto de amor, es que siempre tenemos que encontrar en los niños y jóvenes todas aquellas posibilidades, encontrar el lado bueno, encontrar lo positivo y sobre todo dar herramientas para que ellos salgan adelante”.

Recordó también la inspiración de San Juan Bautista de La Salle: “La escuela tiene que ser un instrumento de salvación y ese instrumento de salvación es encontrar lo mejor de cada uno y darle las herramientas necesarias para que se desarrolle, crezca y triunfe en la vida”.

Humanismo en tiempos de inteligencia artificial

Ante los desafíos de la sociedad digital, Pérez Sayago considera que el gran reto de la educación católica es mantener el centro humano y ético. “No podemos educar de espaldas a los retos que la inteligencia artificial nos presenta, pero para nosotros es importante reconocer que mientras la inteligencia artificial quiere imitar la inteligencia humana, tenemos que potenciar todo aquello que nos hace humanos: el amor, la ternura, la gentileza, la solidaridad, la compasión, el sentido del humor”.

Una educación católica es una educación que privilegia y que nos ayuda a reinventarnos como seres humanos, aseguró, y añadió: “La inteligencia artificial puede ser una herramienta para mejorar los procesos educativos, pero jamás puede ser el centro de esa relación, de esa mirada y de ese diálogo que significa la educación”.

La valentía es arriesgarse

Consultado sobre los frutos que espera del Jubileo, Pérez Sayago resaltó que este tiempo de gracia invita a hacer memoria y proyectarse hacia el futuro. “El Jubileo de la educación en el marco del Jubileo de la esperanza es una invitación primero a mirar atrás, para recorrer todo lo que hemos hecho en la educación católica del continente, pero también a mirar hacia adelante. Tenemos que mantener esos pies caminando entre la memoria y el futuro”, explicó.

En ese sentido, manifestó que el Jubileo también es “una invitación a revisar todo lo que hemos trabajado por el Pacto Educativo Global”, anticipando que “el Papa León lanzará nuevos objetivos de este pacto educativo de acuerdo a las nuevas realidades que estamos mirando”.

Al dirigirse a los educadores que enfrentan múltiples desafíos, Pérez Sayago lanzó una invitación a la esperanza activa: “La valentía no es no tener miedo, la valentía es arriesgarnos, mirar el pasado, querer el pasado, pero sobre todo mirar el futuro con esperanza. Hacer procesos de transformación sin miedo y reconocer el papel importante que tiene la educación católica para formar en valores y seguir sembrando humanidad”.

Una revolución de amor desde la escuela

Recordó que en el continente existen “más de 30 000 escuelas y colegios católicos” y evocó las palabras del Papa Francisco: “Desde la escuela podemos hacer una revolución, la tan anhelada revolución del amor o civilización del amor que tanto hablábamos desde el Celam y desde la pastoral juvenil”.

Ser educadores es tener un motivo por el cual arriesgar la vida, y es precisamente por los procesos de transformación que tanto necesita nuestro continente, para que sea tierra de paz, de futuro y de esperanza”, expresó.

29º Congreso Interamericano de Educación Católica

Pérez Sayago anunció que en enero próximo se celebrará un nuevo espacio de encuentro:
Queremos desde la CIEC invitarlos en enero al 29º Congreso Interamericano de Educación Católica, donde precisamente compartiremos todos los frutos de este Jubileo educativo”.

El evento contará con el apoyo del Celam, la CLAR y el Vaticano, y tendrá como propósito “mirar el futuro con esperanza y posibilidad, no resignarnos, sino mirar el futuro con capacidad de arriesgarnos, trabajando en equipo y en alianza como lo soñaba tanto el Papa Francisco”.

Con esta visión esperanzadora, el líder de la CIEC reafirma que la educación católica sigue siendo un espacio vital para reconstruir el sentido, promover la fraternidad y sembrar esperanza en América Latina y el Caribe.

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