Analizar la realidad de los pueblos Afro y su contribución a la Iglesia y la sociedad, fue uno de los objetivos del XV Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA), efectuado en octubre de 2022 en Puerto Escondido – México. Un encuentro del que surgieron apuestas que tres años después la Hna. Ruperta Palacios Silva, coordinadora del Secretariado de la Pastoral Afroamericana y Caribeña SEPAC, recogió en una ponencia compartida durante la segunda jornada del XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA) que por estos días se desarrolla en Argentina.
En su intervención, la carmelita misionera de Santa Teresa miró en retrospectiva sin temor e hizo el balance del proceso, es decir, el análisis de las metas alcanzadas y las tareas pendientes. “Realizar el EPA en Puerto Escondido, fue concretar un sueño que implicaba reconocer la existencia de nuestra comunidad en el país, porque se decía que, en México, no había población Afro. Para nosotros fue muy importante dar ese paso, hacernos visibles no solo en la sociedad, sino en la iglesia”, recuerda.
En ese entonces, se habló de la pastoral afroamericana, como expresión de un sueño eclesial y una presencia profética en medio de las comunidades del continente. “Una de las propuestas fue trabajar por los sueños de Querida Amazonía. La idea era que cada país hiciera visible un sueño. En México, escogimos el sueño eclesial y estamos trabajando para que esta pastoral sea visible, cumpliendo la solicitud hecha durante el EPA de Puerto Escondido. Ahora caminamos con el mismo objetivo hacia la diócesis de Córdoba Veracruz, donde se iniciará un proceso y más adelante tenemos en la mira a la arquidiócesis de Acapulco. Estamos en el camino de asumir con responsabilidad los sueños”, afirma.
Compartir sueños
Para la religiosa “todos los sueños de Querida Amazonía son importantes. Corresponde a cada país pensar en la mejor manera de profundizar y aportar al recorrido de la pastoral Afro”. Hacer realidad estos sueños implica asumir compromisos que ayuden a promover la justicia y el reconocimiento del pueblo Afro en el continente a partir de la acción de la Iglesia. “Para nosotros era pensar en cómo nos soñamos como pastoral Afro en la Iglesia latinoamericana”, explica.
Al respecto, la misionera habla del proceso de articulación con otros colectivos, movimientos e instituciones como un logro alcanzado. “Estamos caminando en redes. Hemos iniciado nuestra participación en la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y otras que son importantes por la cuestión del territorio de las poblaciones Afro. Creo que es una reivindicación en la que tenemos que seguir profundizando para hacer visible nuestro ser Afro al interior de la Iglesia”.
Son compromisos de cada día, -advierte- de hecho, “tenemos una propuesta entre manos, un camino que iniciamos con el Papa Francisco, porque nos gustaría contar con un documento pontificio sobre el mundo Afro. San Juan Pablo II, presentó un mensaje a las comunidades Afro en 1992 y hasta la fecha ningún otro pontífice nos ha dirigido ninguna palabra. El Papa Francisco que tenía toda la intención, se nos adelantó en el reino, desde luego creemos que ahora el Papa León XIV tiene el ánimo de seguir acompañando dicha propuesta, así lo vemos, así lo sentimos”.
Iglesia de mujeres Afro
Otro de los aspectos que se destaca en este tiempo posterior al XV Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña es la constitución y fortalecimiento de la Red de Lideresas Afrodescendientes Católicas de las Américas (LACAM).
El Papa Francisco decía que nuestras Iglesias y comunidades tienen rostro de mujer, la consagrada aclara que se han dado pasos, pero aún estamos ante un desafío. “Es reconocer la presencia de las mujeres en la iglesia. Estamos ahí, pero no siempre nuestro papel es valorado. Tenemos que seguir ahondando. En el buen sentido, debemos seguir siendo esa piedra de tropiezo que es necesario voltear a ver. Si el Papa Francisco, dijo que la iglesia tiene rostro de mujer; también debe tener rostro para el trabajo, porque para las decisiones estamos en el mismo lugar. O sea, es un desafío, una asignatura pendiente en el camino de la iglesia”, indica.
Para la comunidad Afro la realización de los EPA es una oportunidad para la acción profética, al mismo tiempo permite defender aquello que les pertenece como pueblo y sucede en el marco del primer decenio de los afrodescendientes. “Para nosotros esto es muy importante, porque nos permite reivindicar los derechos que tenemos como pueblo Afro del continente es compartir nuestros sueños no solo como miembros de la iglesia, sino como miembros de un pueblo y actores con derechos dentro de la sociedad”.
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