El obispo John D. Persaud, de la Diócesis de Mandeville, compartió un mensaje tras el paso del huracán Melissa, que azotó con fuerza el territorio jamaiquino dejando graves daños materiales y un escenario que, en sus palabras, “en algunos lugares parecía una zona de guerra como Ucrania o Gaza”.
El prelado abrió su carta con una cita del apóstol Pablo: “Si tienen esperanza, esto les alegrará. No se desanimen si vienen pruebas; y sigan orando. Si alguno de los santos tiene necesidad, compartan con él; y practiquen la hospitalidad” (Romanos 12:12-13).
“Las imágenes no me prepararon para lo que finalmente experimenté”
El obispo relató que se encontraba fuera de la isla cuando el huracán golpeó con fuerza. “Regresé el viernes 31 de octubre. Las imágenes que vi en la televisión antes de mi regreso no me prepararon para lo que finalmente experimentaría al visitar las comunidades de la Diócesis de Mandeville. ES MALO”, resaltó.
Cuatro comunidades resultaron gravemente afectadas: Black River, Maggotty, Balaclava y Santa Cruz, todas ellas en la parroquia civil de Santa Isabel. “Esto no quiere decir que otras áreas no tengan daños y destrucción, pero no a esta escala”, aclaró.
En Black River, una de las zonas más golpeadas, el panorama es desolador: “Todos nuestros edificios han sido prácticamente destruidos: la iglesia, la escuela y la rectoría”. En Maggotty, “el techo de la rectoría desapareció, el techo del convento desapareció y otros edificios fueron destruidos. Pero la iglesia permanece en pie casi intacta”.
“El párroco está durmiendo en su coche”
La situación en Balaclava también es crítica: “El edificio que alberga a las Hermanas Misioneras de la Caridad y un hogar para ancianos indigentes perdió su techo. Las puertas de la iglesia fueron arrancadas y destruidas”. En Santa Cruz, la iglesia sufrió daños menores, aunque “perdimos el techo de la clínica médica”.
El obispo Persaud también compartió los reportes de la Diócesis de Montego Bay, donde la destrucción es aún más amplia. “Hemos perdido los techos del edificio de la cancillería, la rectoría de la catedral, el salón parroquial, el convento y las tres escuelas”, detalló.
En la parroquia de Reading, “se perdió el techo de la rectoría. Los techos de la iglesia y del salón parroquial aún están en pie, pero tienen graves goteras”. Las comunidades misioneras también sufrieron daños considerables, mientras que “la iglesia de Savanna-la-Mar ha quedado destruida y la escuela Sir Clifford Campbell ha sufrido daños importantes”.
En Lucea, “hemos perdido gran parte del techo de la iglesia”, y en Discovery Bay, “el techo de la iglesia ha desaparecido por completo”. Seaford Town fue otra de las comunidades severamente afectadas: “Todos nuestros edificios han perdido sus techos. El párroco está durmiendo en su coche”.
“Nuestros cuerpos están cansados, pero nuestros espíritus son fuertes”
A pesar de la devastación, el obispo Persaud transmitió un mensaje de fe y fortaleza: “Todos nuestros sacerdotes y religiosas están bien. Nuestros cuerpos están cansados, pero nuestros espíritus son fuertes”.
Explicó que en este momento la diócesis está concentrada en atender las necesidades de emergencia, cubriendo techos, distribuyendo agua, alimentos, kits de higiene y lámparas. Para ello cuentan con el apoyo de organizaciones como Cáritas Internationalis, Catholic Relief Services, Food for the Poor (FFTP), Samaritan’s Purse y otros aliados.
Persaud aseguró que el camino hacia la recuperación será largo y doloroso, pero lleno de señales de esperanza: “Dios nos ha dado señales —un sagrario intacto en la Iglesia de Santa Teresa en Black River, la Iglesia del Espíritu Santo en Maggotty intacta— de que está con nosotros y continuará caminando con nosotros. El espíritu del pueblo jamaicano es asombroso y resiliente”.
“Estamos experimentando verdaderamente lo que significa ser Iglesia”
El obispo agradeció con emoción el acompañamiento recibido desde distintas partes del mundo: “Gracias por su apoyo en oración, su cuidado, preocupación y amor expresados de tantas maneras”.
“Estamos experimentando verdaderamente lo que significa ser Iglesia, el Cuerpo de Cristo”, apreció. “Al enfrentar el futuro, sabemos que están caminando con nosotros y esto nos da mucho ánimo y esperanza”.
El mensaje concluye con una nota de gratitud y oración, firmada por el propio reverendísimo John D. Persaud, obispo de Mandeville, quien reafirma su confianza en que, incluso en medio de la destrucción, la fe y la solidaridad mantienen viva la esperanza del pueblo jamaicano.
Le puede interesar: El Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña elige nueva directiva y confirma a Brasil como sede del EPA17
Suscríbete gratis a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo http://bit.ly/3HPHn0O
Participa en los cursos y diplomados del Centro teológico Cebitepal https://bit.ly/cebitepal_24
Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312















Post a comment