ADN Celam

Jornada Mundial de la Paz: segundo vicepresidente del Celam urge reconciliación y diálogo regional

Al comenzar el año 2026, el Papa León XIV sitúa a la Iglesia y a la humanidad ante un profundo desafío con motivo de la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero, bajo el lema “La paz esté con todos vosotros: hacia una paz desarmada y desarmante”, en él interpela a la Iglesia y a la comunidad internacional frente a realidades marcadas por la violencia, la desigualdad y la exclusión social.

En este marco celebrativo, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, segundo vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y arzobispo de Panamá, se refirió al alcance y los retos que plantea este mensaje pontificio para América Latina y el Caribe, en declaraciones ofrecidas a ADN Celam.

La Iglesia, puente de reconciliación en sociedades heridas

El arzobispo metropolitano subrayó que, al iniciar el 2026, la Iglesia en América Latina y el Caribe está llamada a ser “artesana de reconciliación y puente de diálogo” allí donde la violencia y la desigualdad han dejado heridas profundas en sus comunidades.

El prelado precisó que este horizonte de una paz “desarmada y desarmante” no se limita a la ausencia de conflictos armados, sino que llama a trabajar por una conversión interior y comunitaria que renueve profundamente los vínculos sociales.

Desarmar el corazón para construir una paz duradera

El líder religioso en Panamá, afirmó que la paz verdadera nace de un proceso interior, es decir, «desarmando el corazón», liberando el odio, la venganza y la indiferencia, y recordó que la Iglesia apuesta por el perdón, el encuentro y la justicia social como caminos de transformación.

Desde la cercanía a los pobres y a las víctimas —afirmó— la Iglesia está llamada a caminar junto a ellos, escuchar su clamor y denunciar todo lo que hiere la dignidad humana, reafirmando que la violencia no construye soluciones.

Un llamado a gobernantes y pueblos de la región

A la luz del lema de la Jornada Mundial de la Paz: “La paz esté con todos vosotros: hacia una paz desarmada y desarmante”, monseñor Ulloa dirigió un llamado directo a los gobernantes de América Latina y el Caribe para que “desarmen sus palabras, sus decisiones y sus corazones”, impulsando políticas públicas que pongan en el centro a la persona humana y a los más vulnerables.

A las comunidades de América Latina y el Caribe las exhortó a no renunciar a la esperanza ni normalizar la violencia y la división. «Cada gesto de perdón, cada acto de honestidad y cada compromiso por el bien común es una semilla de paz», apuntó.

Como cierre, expresó su deseo de que el 2026 invite a los pueblos a caminar en unidad, sanar las heridas del pasado y haga posible soñar con un futuro más humano y justo para todos.

 

 

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