La tragedia provocada por las intensas lluvias en la región de la Zona da Mata, en el estado de Minas Gerais, ha dejado hasta el momento 23 personas fallecidas y al menos 440 damnificadas sin hogar, según el balance oficial. Las ciudades de Juiz de Fora y Ubá se encuentran entre las más afectadas por inundaciones y deslizamientos de tierra registrados desde la noche del 23 de febrero.
Ante esta dramática situación, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) difundió una nota pública en la que manifiesta su cercanía con las víctimas y sus familias, así como con todos los damnificados por el desastre natural.
“Con profundo pesar acompañamos la tragedia que azota las ciudades de Juiz de Fora y Ubá”, expresan los obispos, señalando el dolor que embarga a la región por la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento de quienes lo han perdido todo.
Solidaridad en medio del dolor
En su mensaje, los prelados brasileños manifiestan “nuestras más sinceras condolencias y solidaridad a las familias de las víctimas y a todos los que se encuentran actualmente desamparados por el impacto de las inundaciones y los deslizamientos de tierra”.
En medio de la consternación, la CNBB recuerda la esperanza cristiana apoyándose en el Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11,25-26).
Asimismo, los obispos expresan de manera especial su cercanía a Mons. Marco Aurélio Gubiotti, arzobispo de Juiz de Fora, y al pueblo de Dios de esa Iglesia particular, acompañándolos en este tiempo de duelo y prueba.
Cuaresma, cruz y esperanza
La nota resalta que esta tragedia ocurre en un momento valioso para la Iglesia, que vive el tiempo de Cuaresma. En este contexto, recuerdan que se trata de un período en el que los fieles recorren, junto a Jesucristo, “los pasos y los sufrimientos de su Calvario” y, después de la experiencia de la cruz, “resucitamos en la Esperanza de la Vida Eterna”.
Los obispos hacen un llamado a fortalecer la unidad y el apoyo mutuo en medio del luto, resaltando la comunión y la solidaridad en momentos de adversidad. Y encomiendan a las víctimas y a sus familias a la protección de la Virgen: “Que nuestra Madre y Patrona, Nuestra Señora de Aparecida, consuele a todos”.
En Cristo, concluyen, reiterando su cercanía y oración por todos los afectados por esta tragedia que enluta a Minas Gerais y a todo Brasil.
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