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Ante el aumento de la pobreza, la Iglesia en Bolivia refuerza la solidaridad y el camino sinodal

En medio de un contexto social y económico que provoca incertidumbres, la Iglesia católica en Bolivia quiere fortalecer su cercanía con las familias, promover la solidaridad y avanzar en el camino sinodal. Así lo expresó el obispo de la diócesis de El Alto y secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Giovani Edgar Arana, quien se refirió a los desafíos actuales del país, el papel de la Iglesia en el acompañamiento a la población y las perspectivas del proceso de sinodalidad impulsado por la Iglesia universal.

Acompañar a las familias en un tiempo de transición

Consultado sobre el contexto social y político que atraviesa el país, el obispo señaló que uno de los principales retos pastorales es el acompañamiento cercano a las familias, especialmente ante las dificultades económicas que se vislumbran. “En este momento yo creo que el desafío es acompañar a las familias”, dijo. Según explicó, Bolivia atraviesa “un proceso de transición después de haber tenido 20 años de un gobierno que la verdad no ha sido muy cercano con la Iglesia”.

En ese escenario, advirtió que las políticas que se impulsen para reactivar la economía podrían tener consecuencias en la situación social de muchos hogares: “Las políticas que exige también el actual gobierno para reactivar la economía sin duda van a generar más pobreza en las familias”.

Por ello, remarcó que el papel de la Iglesia consiste en acompañar a las personas para que el impacto de estas medidas sea menor: “El desafío es acompañar a estas familias para que el impacto de las políticas económicas que el gobierno seguramente va a ir sacando sean menos agresivas y no generen mayor pobreza”.

El crecimiento de la pobreza y el trabajo informal

El obispo también expresó su preocupación por la situación económica del país, señalando que en los últimos años la pobreza no ha disminuido y que el mercado laboral se caracteriza cada vez más por la informalidad. “Lamentablemente en estos años la pobreza no ha sido trabajada en el sentido en que no ha disminuido; por el contrario, se ha aumentado”, explicó.

Uno de los indicadores que evidencia esta situación es el elevado nivel de trabajo informal: “Hay mucha gente que no tiene trabajo formal, es el trabajo informal lo que es más grande”, dijo.

De acuerdo con los datos mencionados por el obispo, cerca del 80 % de los trabajadores en Bolivia se desempeña en condiciones informales: “El 80 % es trabajo informal en Bolivia, solo el 20 % de personas acceden a un trabajo más fijo, con un salario, con pagos de sus beneficios sociales, salud, etcétera. El 80 % no”.

Cultura de solidaridad

Ante este panorama, el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana señaló que la Iglesia quiere fortalecer su servicio promoviendo una mayor conciencia de solidaridad en la sociedad: “Creo que es fundamental promover una conciencia de solidaridad”.

El obispo explicó que durante muchos años la Iglesia ha podido sostener proyectos sociales gracias al apoyo de organismos internacionales y financiadores externos, pero que en los últimos tiempos esas ayudas han disminuido: “Nosotros como Iglesia todavía dependemos de muchos financiadores que ayudan con proyectos sociales. Sin embargo, en los últimos años eso ha ido bajando”.

Por esta razón, considera necesario fomentar una cultura de apoyo mutuo dentro del propio país. “El desafío es justamente que ya desde organismos más bolivianos, hablamos de empresarios, incluso familias, poder crear esta solidaridad entre las personas para que aprendamos a compartir desde lo que tenemos”. A su juicio, este cambio cultural es fundamental porque, aunque disminuya la cooperación internacional, los problemas sociales continúan.

Dios no abandona

Al referirse a la situación del país, Mons. Arana dirigió también un mensaje a la población boliviana, invitando a mantener la esperanza en medio de las dificultades. “Yo creo que hay que tener paciencia”, señaló.

“Hemos vivido muchos años en una realidad que no era la que nos decían y ahora nos estamos enfrentando a lo que realmente es: crisis energética, crisis social, crisis de valores”, manifestó el obispo, al compartir la realidad boliviana.

Frente a este escenario, invitó a la población a confiar en Dios incluso en medio de las pruebas. “Invito a la población boliviana para que tenga paciencia y confíe también en que en estos momentos también está presente Dios y que Dios no nos va a abandonar aun cuando estemos en situaciones difíciles”.

Que siempre gobierne pensando en los demás

“Que siempre gobierne pensando en los demás, especialmente en los más pobres”, dijo el obispo dirigiendo un mensaje al presidente de Bolivia, invitándolo a gobernar con una especial atención hacia los sectores más vulnerables.

El prelado insistió en que la pobreza sigue siendo uno de los problemas más urgentes del país: “Hay mucha gente necesitada. No es cierto que la pobreza ha bajado en Bolivia”.

Por ello, consideró que esta debe ser una de las prioridades del gobierno: “Creo que debe ser también una de sus prioridades luchar para que la pobreza se reduzca y también desaparezca”.

Experiencia positiva de la sinodalidad

En relación con el proceso sinodal que vive la Iglesia, el obispo de El Alto aseguró que en Bolivia la experiencia ha sido bien recibida y que, en muchos aspectos, el país ya venía trabajando en esa línea: “Creo que el tema de la sinodalidad ha sido bien aceptado”.

Según explicó, varios de los aspectos que promueve el camino sinodal ya formaban parte de la práctica pastoral de la Iglesia boliviana, como la participación del pueblo de Dios en la vida eclesial. “Al tocarse temas que como Bolivia ya lo íbamos trabajando, como la participación de la mujer o la realización de sínodos regionales con la participación de la mayoría del pueblo de Dios: sacerdotes, religiosos, agentes pastorales, eso ya venía como una práctica”.

Desde esta perspectiva, el Sínodo convocado por el Papa Francisco ha servido para fortalecer ese camino: “Nosotros sentimos que el Sínodo ha venido a reforzar y también a hacernos recuerdo a muchos obispos que habíamos dejado de lado estas prácticas para recuperar nuevo fervor”. El obispo resaltó que muchas jurisdicciones eclesiales participaron activamente en las consultas iniciales y continúan trabajando en la aplicación de las conclusiones del proceso sinodal.

Transparencia y participación en la vida eclesial

Entre los frutos del camino sinodal, Mons. Arana mencionó el fortalecimiento de estructuras de participación dentro de la Iglesia: “Por ejemplo, el fortalecimiento de los consejos pastorales, los consejos económicos”.

Asimismo, señaló que el proceso ha puesto de relieve la importancia de la transparencia en la gestión eclesial: “También la necesidad de trabajar el tema de la transparencia en el manejo, no solo económico sino también en el tema de la planificación pastoral”.

Señaló que estos elementos forman parte de una renovación necesaria en la vida de las comunidades.

Esperanza en el futuro del camino sinodal

Mirando hacia el futuro, el obispo expresó su deseo de que las propuestas del Sínodo continúen fortaleciéndose en la Iglesia boliviana. “Lo que esperamos como Iglesia boliviana es que estas acciones que propone el Sínodo: reforzar la participación, tomar en cuenta a la mujer, el trabajo con los laicos, la formación y el tema de los ministerios, se vaya fortaleciendo más”. Y agrega que “si bien hay todavía un trabajo que se ha hecho, creemos que falta mucho por avanzar y esperamos que esto se vaya fortaleciendo”.

En ese sentido, el obispo quiso enviar un mensaje de ánimo a los fieles para que no pierdan la esperanza en este proceso. “Quisiera compartir con la gente que no se desanimen”, expresó. Según explicó, algunas personas han manifestado dudas sobre la continuidad del proceso sinodal en la Iglesia universal, pero considera que estas preocupaciones no tienen fundamento: “Hemos visto en Bolivia que parece que con el cambio de un nuevo Papa la situación de la sinodalidad no va a ir adelante, y creo que eso no es cierto”. Por el contrario, afirmó: “El Papa León XIV también está impulsando este proceso”.

Para el obispo, la sinodalidad representa una oportunidad espiritual para toda la Iglesia: “Hay que ver este momento como un momento de Dios que nos exige a todos poner de nuestra parte y que nuestra Iglesia sea más sinodal, que nuestra vida y nuestro servicio pastoral sea también más sinodal”.

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