Bajo la convicción de que la problemática de las drogas exige respuestas colectivas y humanas, Cáritas Chile fue parte de un encuentro regional que reunió a representantes de once países con el objetivo de fortalecer las estrategias de prevención, tratamiento y recuperación del consumo de sustancias.
La capacitación, desarrollada del 21 al 24 de abril en Argentina, fue organizada por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA, el programa pastoral latinoamericano del Celam y la Comisión Nacional sobre Adicciones del país anfitrión. Durante las jornadas, se promovió la articulación de redes eclesiales y sociales, así como la incorporación de herramientas técnicas con base científica y una sólida comprensión antropológica.
Manual para el abordaje integral
Uno de los principales frutos del encuentro fue la consolidación del Manual de Adicciones en Latinoamérica, una herramienta estratégica que será distribuida en distintos países de la región. El documento propone un enfoque integral que abarca dimensiones del acompañamiento a personas afectadas por el consumo de drogas.
Entre sus ejes se destacan el papel de las comunidades parroquiales como espacios de acogida, los fundamentos eclesiales que orientan la respuesta de la Iglesia ante esta realidad y diversas estrategias pastorales para fortalecer la animación territorial y la construcción de redes efectivas.
“Nadie se salva solo”
La delegación chilena estuvo representada por Francisco Carreño, coordinador del Proyecto Centros de Escucha Barrial de Cáritas Chile, quien subrayó la importancia de este tipo de espacios para renovar el compromiso social y eclesial: “A un año de la pascua del Papa Francisco, es vital caer en cuenta de lo que él nos señaló: ‘Nadie se salva solo’. En especial cuando el tejido social sigue fracturado y las principales víctimas de aquello son las personas y comunidades más empobrecidas, que sufren a causa de las drogas y la violencia”.
Carreño señaló que el verdadero impacto de las intervenciones no depende únicamente de la aplicación de técnicas, sino de la calidad de los vínculos que se construyen en el proceso. “Responder en conjunto, en comunidad, nos invita a sostener encuentros transformadores basados en el conocimiento de los fenómenos y, en especial, en creer en la dignidad de todos quienes viven esta realidad”, agregó.
En Chile, este enfoque se traduce en acciones a través de los Centros de Escucha Barrial, una iniciativa vinculada al movimiento “Nadie menos por la droga”. Este proyecto se encuentra activo en diversas zonas del país, incluyendo Pudahuel, Lo Espejo, San Ramón, Valparaíso y Copiapó, donde se trabaja directamente con comunidades afectadas por contextos de vulnerabilidad.
Desde Cáritas Chile resaltan que estos espacios quieren ofrecer acompañamiento cercano, escucha activa y procesos de rehabilitación integral, dar respuesta a las adicciones debe construirse desde la comunidad, con una mirada que reconozca la dignidad de cada persona.
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