La violencia volvió a sacudir una de las zonas más olvidadas de la Amazonía peruana. Un enfrentamiento ocurrido recientemente en el río Corrientes dejó como saldo la muerte de un suboficial de la Policía Nacional del Perú, varios heridos y personas desaparecidas, en un contexto de tensiones sociales, contaminación ambiental y exclusión histórica.
Violencia visible e invisible
En un comunicado difundido desde el Vicariato Apostólico de Iquitos, su obispo, Miguel Ángel Cadenas Cardo, expresó su pesar por la muerte del suboficial Carlos Alfredo Neyra Abanto, al tiempo que advirtió que “nada puede justificar una muerte”.
El prelado también señaló que algunas fuentes reportan otros heridos entre los comuneros, además de personas desaparecidas, lo que agrava la dimensión humana de la tragedia.
El comunicado señala que este hecho no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una realidad más amplia de violencia estructural: “Esta desgarradora noticia visibiliza la violencia en la que vivimos y se ve reflejada en nuestros cuerpos”, expresa el texto, al enumerar las consecuencias directas: un fallecido, varios heridos y desaparecidos, así como el sufrimiento de sus familias.
A esta violencia visible se suma otra menos evidente, pero igualmente grave: los altos niveles de contaminación que afectan a las comunidades, la falta de atención sanitaria adecuada y las condiciones de “pobreza multidimensional” en las que viven. El obispo advierte que estas situaciones, aunque no justifican los hechos violentos, forman parte del trasfondo del conflicto.
Explotación petrolera
El pronunciamiento también pone el foco en el impacto ambiental acumulado durante décadas en esta región amazónica. Según detalla, la llamada “zona petrolera” supera ampliamente los puntos actuales de extracción, debido a la movilidad de los ecosistemas y a la presencia de pozos abandonados o mal sellados, que han dejado huellas de contaminación en distintos ríos.
Este deterioro afecta a las personas y a la biodiversidad: plantas, animales, peces y microorganismos que constituyen la base alimentaria de las comunidades: “Todo está conectado y relacionado”, manifestó el obispo, al describir un territorio atravesado por dinámicas económicas que incluyen dinero, transporte fluvial, deudas y acceso desigual a recursos como internet.
El Vicariato recuerda la existencia de estudios técnicos independientes, como los realizados en los lotes 8 y ex 1AB, que han evaluado las condiciones ambientales y operativas en la zona. Sin embargo, cuestiona que sus conclusiones no se hayan traducido en políticas públicas efectivas. “¿Se ha descontaminado algún territorio? ¿Se han generado otras fuentes alternativas de ingreso para que las personas no dependan exclusivamente del petróleo? Evidentemente, no”, denuncia el obispo, señalando que en el fondo del conflicto persiste una lógica económica que pone el lucro por encima de la vida humana.
Crisis socioambiental compleja
En esta línea, Mons. Miguel Ángel Cadenas retoma la visión del Papa Francisco, quien en su encíclica Laudato Si’ identifica la existencia de “una sola y compleja crisis socio-ambiental”.
Desde esta perspectiva, el comunicado invita a comprender los hechos recientes como resultado de años de diálogos inconclusos, acuerdos incumplidos y una creciente desconfianza entre las comunidades y las autoridades. “Comprender no significa justificar, no hay justificación posible”, enfatiza el texto, que llama a una reflexión más profunda sobre las causas estructurales de la violencia.
En su mensaje, Mons. Cardenas recurre a referencias bíblicas para expresar el dolor compartido por toda la creación. Citando la carta a los Romanos: “la creación entera gime y sufre con dolores de parto”, y la primera carta a los Corintios: “cuando un miembro sufre, todos sufren”, el Vicariato expresa su esperanza en un nuevo comienzo basado en la justicia y la paz.
El comunicado concluye encomendando el sufrimiento de las familias a la Virgen María y recordando el saludo del Resucitado: “la paz sea con ustedes”, una paz que, subraya, debe estar inseparablemente unida a la justicia.
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