Este 21 de marzo se inauguró el VIII Simposio de Teología India bajo el lema “Iglesia y pueblos originarios”, los encargados de abrir este espacio de diálogo y reflexión fueron el cardenal guatemalteco Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, obispo de la diócesis de Huehuetenango y monseñor Geovanni Mauricio Paz Hurtado, obispo de Latacunga en Ecuador, quienes ofrecieron claves fundamentales para comprender el sentido de este encuentro.
En su intervención, el cardenal Ramazzini Imeri retomó una inquietud histórica de la Teología India: si la configuración de una Iglesia autóctona podría afectar la unidad eclesial. Ante ello, fue claro: “¡No!”, subrayando que la diversidad cultural, lejos de amenazar la comunión, la profundiza.
A partir de su trayectoria pastoral, el líder religioso recordó que la comunión eclesial se sostiene en elementos esenciales compartidos como el Credo, los sacramentos, la devoción mariana y el compromiso con el Reino de Dios. Así, aseguró que comunidades indígenas y mestizas comparten una misma fe, vivida y expresada desde sus propias realidades.
Una Iglesia encarnada en los pueblos
El purpurado reconoció que este proceso no ha estado libre de tensiones y desafíos. “La pregunta tiene su razón de ser y responde a un caminar hecho entre luces y sombras”, expuso, aludiendo a las dificultades históricas de una pastoral que ha buscado abrirse a nuevas formas de evangelización inculturada.
En esa línea, Ramazzini Imeri resaltó que la Iglesia debe encarnarse en cada cultura: “El misterio de la Iglesia debe manifestarse en cada pueblo como fruto de una verdadera evangelización inculturada”. Esta visión coincide con el Sínodo de Riobamba, que concibe una Iglesia pluricultural, pero esencialmente una.
El cardenal subrayó que en territorios como Chimborazo, donde conviven culturas quichua e hispana, la Iglesia está llamada a encarnarse en ambas realidades. “No se trata de una Iglesia uniforme, sino de una comunión de expresiones que luchan juntas por un mundo más justo y fraterno”, sostuvo.
Memoria, espiritualidad y camino pastoral
Por otra parte, en su saludo inicial monseñor Geovanni Mauricio Paz Hurtado dio la bienvenida evocando la memoria de Riobamba y el legado de Leónidas Proaño «Taita obispo de los indios», así como del obispo emérito Víctor Corral. “Esta es la tierra donde caminó, sufrió, oró y luchó nuestro Taita Obispo”, recordó, destacando una herencia viva: “la Iglesia de los pobres, la Iglesia con rostro indígena, la Iglesia que no viene a mandar, sino a caminar junto al pueblo”.
El obispo afirmó que el simposio es un cruce de memorias —la de los pueblos originarios y la del Evangelio encarnado— y lo definió como un kairos, un tiempo oportuno de gracia y discernimiento suscitado por el Espíritu.
Inspirado en Proaño, subrayó que la Iglesia está llamada a encarnarse en la realidad de los pueblos, asumiendo sus símbolos, su cultura y sus tiempos, —“con poncho y alpargata, que huela a páramo y a maíz, y que escuche antes de hablar”—. En coherencia, señaló que la teología es una experiencia viva que surge “en la chacra, en la minga, en el dolor y la esperanza de nuestros pueblos”.
Teología India: espiritualidad y liberación integral
Paz Hurtado resaltó que la Teología India deja ver al Espíritu vivo en la sabiduría ancestral: “en el respeto a la Pachamama, en la comunidad como lugar de Dios, en la palabra de los abuelos”. Esta perspectiva impulsa una comprensión integral de la fe, encarnada en la vida y la cosmovisión de los pueblos originarios.
También exhortó a “descolonizar el corazón, desaprender para aprender”, como parte de un camino pastoral que exige apertura, escucha y conversión. En ese marco, enfatizó que “no hay verdadera liberación si no es integral”, abarcando las dimensiones espiritual, cultural, social y territorial.
El simposio, indicó, quiere ser “un espacio de diálogo, no de monólogo”, donde se escuche la historia de Dios con los pueblos indígenas. “Queremos leer el Evangelio con ojos kichwas, shuar, achuar”, afirmó, subrayando la importancia de una Iglesia que aprende desde las periferias.
Finalmente, invitó a vivir estos días con compromiso y fidelidad al sueño de una Iglesia “pobre, servidora, profética y profundamente enraizada en nuestra tierra”. Un horizonte que, según ambos pastores, sigue iluminando el caminar de una Iglesia sinodal, diversa y unida en su misión.
Le puede interesar: Teología india e inculturación: una invitación a “estar con los pueblos” desde la vida y la fe
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia https://bit.ly/4q1aKho
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUi














Post a comment