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Sinodalidad reconciliadora: una propuesta para “caminar juntos” desde el discernimiento compartido

En el Encuentro “Sinodalizar, sinodalizándonos”, realizado en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), el jesuita español Elías López presentó los avances y objetivos del proyecto “Sinodalidad reconciliadora”, una iniciativa que tiene el fin de fortalecer la comunión dentro y fuera de la Iglesia mediante procesos de discernimiento compartido, liderazgo colaborativo y transformación de las prácticas eclesiales.

El sacerdote explicó que este proyecto cuenta con el respaldo del Papa Francisco y del cardenal Mario Grech, secretario general de la Secretaría General del Sínodo, y tiene como propósito acompañar a distintas estructuras eclesiales en el camino de la conversión sinodal.

Espacio para facilitar el discernimiento comunitario

López explicó que el equipo de Sinodalidad Reconciliadora fue invitado al encuentro para facilitar metodológicamente el trabajo de los participantes. Según detalló, la dinámica está centrada en el “coliderazgo participativo y colaborativo” y tiene como eje fundamental el discernimiento comunitario.

La dinámica de trabajo está basada fundamentalmente en el coliderazgo participativo, colaborativo y de discernimiento”, dijo. En ese sentido, señaló que el objetivo principal es generar las condiciones necesarias para que quienes participan dejen de ser únicamente asistentes y se conviertan en una verdadera “comunidad discerniente”.

Se trata de cómo vamos creando las condiciones de posibilidad para que los invitados pasen a ser comunidad discerniente sobre el tema de cómo ir co-creando algunos principios orientadores del cambio sinodal al cual nos invita el documento final del Sínodo”, explicó.

Primeros ámbitos de trabajo

El proyecto, según indicó, se concentra inicialmente en dos ámbitos: las conferencias episcopales y los seminarios. “¿Cómo facilitar un proceso de sinodalización en estos dos contextos, sabiendo que hay otros contextos como las parroquias, etcétera, donde el proyecto irá abordándolo progresivamente?”, planteó.

López señaló que el propósito es acompañar un proceso de discernimiento compartido que permita descubrir “por dónde Dios va llevando” a la Iglesia para impulsar transformaciones. “Queremos hacer una propuesta práctica sobre cómo podría darse la facilitación de esa transformación sinodal de conferencias episcopales y seminarios”, sostuvo.

Aclaró que no se trata de una experiencia aislada o de un simple seminario de formación, sino de un proceso de largo plazo que durará aproximadamente un año: “Cada equipo de trabajo continúa el discernimiento para ver cómo se pueden iluminar las prácticas de transformación sinodal o sinodalización”.

Del encuentro presencial al trabajo virtual

El sacerdote jesuita explicó que este encuentro presencial quiere fortalecer los vínculos humanos y profundizar el intercambio entre los participantes, para luego continuar el trabajo de manera virtual mediante encuentros mensuales.

“Ahora le estamos dando en presencial a la mayoría de los participantes de estos dos equipos de trabajo un encuentro que nos permita profundizar mucho más en el ‘high touch’, y después, en ‘high tech’, iremos teniendo encuentros mensuales online”, comentó.

Añadió que los aportes recogidos durante estos días servirán como insumos para elaborar metodologías de trabajo orientadas a ayudar a las conferencias episcopales y seminarios a avanzar en el proceso de sinodalización propuesto por el documento final del Sínodo.

“Caminar juntos”: el sentido de la sinodalidad

Consultado sobre cómo explicar al común de la gente qué significa “sinodalización”, López recordó el sentido original de la palabra sínodo: “caminar juntos”. “¿Cómo trabajar juntos, caminar juntos? Eso es lo que significa la palabra sínodo”, recordó.

Desde esa perspectiva, explicó que las conferencias episcopales tienen un papel decisivo en la toma de decisiones pastorales y en la misión evangelizadora de la Iglesia: “¿Cómo se toman decisiones en conjunto para ayudar a la Iglesia a caminar junta en un proceso fundamental que es la evangelización?”.

Para el jesuita, la evangelización implica conectar con las necesidades, sufrimientos y esperanzas de las personas, promoviendo una vida plena inspirada en el Evangelio. “Jesús ha venido a traer vida y vida en abundancia. Se trata de conectar con las necesidades, los dolores y también las alegrías de la gente para potenciar esa vida plena que Dios quiere”, expresó.

El discernimiento como clave del liderazgo sinodal

López insistió en que la clave del proceso sinodal es aprender a discernir, tanto personal como comunitariamente. “Creemos que la clave fundamental, como el Sínodo nos viene diciendo, es aprender a discernir personalmente y comunitariamente cómo caminar juntos con el Señor inspirados por el Espíritu”, sostuvo.

En este contexto, recordó una reflexión del Papa Francisco al inicio de su pontificado, cuando expresó su preocupación porque muchos cristianos no saben discernir. “El Papa Francisco dijo algo muy rotundo: ‘Me preocupa profundamente que los cristianos no sepamos discernir, porque si los cristianos no sabemos discernir, significa que somos cristianos inmaduros’”, recordó. Según explicó, “el discernimiento es lo que nos hace libres en la toma de decisiones. Como hijos de Dios, nos ayuda a usar bien la libertad”.

También hizo hincapié en el examen espiritual cotidiano y del discernimiento compartido como herramientas para descubrir juntos cómo responder a los grandes desafíos contemporáneos.

Iglesia al servicio de los grandes desafíos del mundo

Durante la entrevista, López mencionó varios de los retos que hoy interpelan a la Iglesia y a la humanidad: la movilidad humana, los conflictos armados y no armados, la educación de calidad, la ecología, la inteligencia artificial y el papel de la mujer.

“¿Cómo aprendemos a liderar desde el discernimiento? El liderazgo sinodal es un liderazgo de discernimiento compartido que invita a todas las vocaciones en la Iglesia a la corresponsabilidad diferenciada, pero corresponsabilidad al fin”, dijo.

Aseguró que la misión de la Iglesia sigue siendo llevar la buena noticia de Jesús, especialmente allí donde existen mayores heridas y sufrimientos sociales: “La misión es llevar la buena noticia de Jesús a todas partes, especialmente a las heridas donde hay mayor dolor en la sociedad y en los hermanos y hermanas en todo el mundo”.

“Embajadores de la reconciliación”

López señaló que el objetivo último de una Iglesia sinodal es convertirse en “embajadora de la reconciliación”, retomando una expresión de san Pablo en la segunda carta a los Corintios: “La Iglesia debe ser, y cada cristiano también, embajadores de la reconciliación de Dios”.

Indicó que esta reconciliación debe darse con Dios, con uno mismo, con los demás y con la creación, especialmente en un contexto de múltiples dolores y conflictos. También, dijo que el Papa León  XIV ha insistido recientemente en la necesidad de formar cristianos capaces de transformar conflictos y construir paz: “El Papa León dice que todo cristiano debería estar formado en capacidades reconciliadoras. Todos deberíamos ser expertos en transformar conflictos y construir la paz”.

López recordó una de las expresiones pronunciadas por el pontífice el día de su elección: “Ese fue su mensaje el día que salió al balcón: paz desarmada hacia dentro y paz desarmante hacia fuera. Y eso tiene mucho que ver con la sinodalidad”.

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