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Iglesia amazónica llama a prepararse ante posible “Super El Niño” y advierte sobre riesgos de una nueva emergencia climática

Mons. Irineu Roman exhorta a comunidades, autoridades y organizaciones a actuar de manera preventiva frente a las previsiones científicas que alertan sobre sequías severas, incendios y crisis alimentaria en la Amazonía.
23 de junio de 2026 por
Iglesia amazónica llama a prepararse ante posible “Super El Niño” y advierte sobre riesgos de una nueva emergencia climática
Micaela Alejandra Díaz Miranda
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La Iglesia en la Amazonía ha encendido las alertas ante la posible llegada de un fenómeno climático de gran magnitud. A través de una carta dirigida a obispos, presbíteros, diáconos y líderes eclesiales de la región amazónica, Mons. Irineu Roman, arzobispo metropolitano de Santarém y presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) Regional Norte 2, convocó a una movilización preventiva frente a los pronósticos que advierten sobre un posible “Super El Niño”.

En el documento, fechado el 9 de junio de 2026 en Belém, el prelado expresó su preocupación por las advertencias emitidas por científicos y organismos meteorológicos sobre la evolución climática del planeta, especialmente en la Amazonía.

Según explicó, las previsiones indican un calentamiento significativo de las aguas del océano Pacífico, fenómeno que podría provocar “sequías severas en la Amazonía y en el nordeste” de Brasil, mientras que otras regiones del continente experimentarían lluvias por encima de los niveles habituales. “Los pronósticos indican la llegada de un fenómeno ‘El Niño’ de proporciones extraordinarias, un posible ‘Super El Niño’, cuyas consecuencias para América Latina y el Caribe, y específicamente para nuestro territorio, pueden ser catastróficas”, advirtió.

El recuerdo de la crisis de 2024

El arzobispo recordó las graves consecuencias que vivió la región durante 2024, cuando una sequía histórica y los incendios forestales afectaron severamente a la población amazónica.

“Recordamos con dolor la sequía histórica y los incendios que elevaron nuestros niveles de contaminación a índices alarmantes”, señaló. Esta situación impactó directamente en la salud de miles de personas, generó una fuerte presión sobre los sistemas hospitalarios y comprometió actividades esenciales como la navegación fluvial, la pesca y la agricultura familiar.

Entre los hechos más críticos mencionó que Santarém llegó a ser considerada “la ciudad más contaminada del mundo” durante aquel período. Además, remarcó que el aumento de enfermedades respiratorias y la inseguridad alimentaria continúan siendo heridas abiertas para muchas comunidades amazónicas.

Acción preventiva

Ante este escenario, Mons. Irineu sostuvo que la Iglesia no puede permanecer indiferente. “Somos llamados, como Iglesia local y comunidades, a actuar con prontitud y responsabilidad”, dijo, insistiendo en la necesidad de promover un debate preventivo junto a autoridades civiles y líderes comunitarios.

Aunque las lluvias actuales podrían generar una sensación de tranquilidad, el arzobispo alertó que la ciencia prevé escenarios mucho más severos para los próximos meses.

Por ello, propuso reflexionar y actuar en tres ámbitos prioritarios: la preparación de las comunidades para enfrentar los impactos de la contaminación, el hambre y las dificultades de transporte derivadas de la interrupción de la navegación en ríos y afluentes; el fortalecimiento de la soberanía alimentaria mediante alternativas resilientes para la agricultura regional; y la lucha contra los incendios forestales, buscando evitar que el fuego continúe amenazando la biodiversidad amazónica y la calidad del aire.

Debate urgente sobre el cuidado de la Casa Común

El presidente de la CNBB Regional Norte 2 pidió que estas preocupaciones sean discutidas con urgencia en parroquias, escuelas, asociaciones y municipios de toda la Amazonía. “Prevenir es, ante todo, un acto de caridad cristiana y de cuidado de nuestra Casa Común”, expresó.

El obispo anunció la realización de un encuentro virtual, cuya fecha será definida próximamente, con el objetivo de profundizar el análisis de la situación y construir estrategias conjuntas de respuesta ante los posibles impactos climáticos.

La carta concluye con una invocación al Espíritu Santo para que acompañe los esfuerzos de protección de la vida y de la creación, manifestando la entrega de la Iglesia amazónica con el cuidado de los pueblos y ecosistemas de la región frente a una crisis climática cada vez más desafiante.

CNBB-Norte-2_Comunicado-.pdf

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