La construcción de una comunicación con rostro amazónico, la consolidación de una Iglesia cada vez más sinodal y la urgencia de amplificar las voces de los pueblos que habitan la Amazonía fueron algunos de los temas abordados por David Fernando Rueda, coordinador de comunicaciones de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), durante el Encuentro de Coordinadores de Redes de Comunicación de América Latina y el Caribe que se realiza en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), en Bogotá.
Al referirse a los avances de la articulación comunicacional en la Amazonía, Rueda explicó que una comunicación con rostro amazónico debe reflejar la diversidad de pueblos, culturas y formas de vida que habitan este vasto territorio: “La comunicación con rostro amazónico no es solamente el rostro de las comunidades indígenas, sino de toda la vida que habita en la Amazonía”.
Explicó que este rostro amazónico incluye a pueblos indígenas, comunidades campesinas, afrodescendientes, ribereñas y también a quienes viven en las ciudades amazónicas. “Hoy queremos mostrar esa Amazonía que es diversa”, señaló, remarcando que una Iglesia con rostro amazónico debe estar conectada con la sabiduría ancestral de los pueblos que habitan el territorio. Según indicó, esa riqueza cultural y espiritual se expresa de múltiples maneras y constituye uno de los principales desafíos para la comunicación eclesial.
Iglesia transfronteriza y articulada con el bioma amazónico
Rueda expresó que la Amazonía representa un verdadero espacio de interculturalidad, donde convergen diversas cosmovisiones, lenguas y experiencias de vida. “La interculturalidad está logrando una comunicación con rostro amazónico”, aseguró.
Explicó que esta visión impulsa una Iglesia que trasciende las fronteras nacionales y se reconoce como parte de un mismo bioma: “Es una Iglesia transfronteriza, que no conoce de países ni de fronteras, sino que conoce realmente el bioma que habita”.
A su juicio, cuando la Iglesia camina junto a los pueblos amazónicos y comparte sus desafíos cotidianos, se hace posible una comunicación auténticamente encarnada en el territorio.
Cuatro horizontes pastorales para el camino de la Ceama
Consultado sobre la nueva etapa que vive la Conferencia Eclesial de la Amazonía tras la celebración de su VI Asamblea General y la renovación de su presidencia, Rueda compartió que la Iglesia amazónica atraviesa un momento de especial relevancia en el marco de los procesos sinodales impulsados por la Iglesia universal. “La nueva presidencia está viviendo, como la Iglesia en la Amazonía, un kairós”, expresó.
Explicó que esta nueva presidencia refleja la diversidad geográfica, cultural y eclesial de la Amazonía, incorporando representantes de distintos pueblos y comunidades de la región: “Casi todos los miembros de la presidencia representan a un pueblo indígena o una comunidad específica de la Amazonía”.
Durante la VI Asamblea General, la Ceama aprobó cuatro grandes horizontes pastorales sinodales que orientarán el trabajo de las 109 jurisdicciones eclesiásticas presentes en el territorio amazónico. Estos ejes son: una Iglesia con rostro amazónico, una Iglesia que crezca en sinodalidad, la promoción de la comunión y la sostenibilidad, y el fortalecimiento de la ecología integral.
“Estos cuatro horizontes quieren ser cuatro grandes afluentes como el río Amazonas”, dijo, y manifestó que estas líneas de acción tiene el propósito de fortalecer la reflexión pastoral, la incidencia eclesial, social, política y ambiental en toda la región. Asimismo, anunció que la Ceama continuará promoviendo asambleas eclesiales amazónicas en distintos países. Recordó que Perú ya ha realizado dos encuentros nacionales y que Ecuador celebrará próximamente su primera Asamblea Eclesial Amazónica.
Las narrativas urgentes para la Amazonía
Durante la entrevista, el coordinador de comunicaciones identificó varias narrativas que considera prioritarias para el presente y futuro de la región amazónica. La primera de ellas es la ecología integral, “urge la narrativa del cuidado de la casa común”, manifestó.
A su juicio, es necesario superar las visiones simplificadas sobre la ecología y comprender la complejidad de las realidades amazónicas. “No todo lo que habla de ecología es verde”, recordó. También llamó la atención sobre la situación de numerosos ríos afectados por la contaminación y por diversas actividades extractivas: “Lastimosamente el agua no es azul ni transparente; tenemos muchísimos ríos contaminados”, advirtió.
Otra narrativa es la visibilización de todos los pueblos que habitan la Amazonía, más allá de las comunidades indígenas: “Otros rostros están allí presentes”. También, señaló que la defensa del territorio se ha convertido en una prioridad para numerosas comunidades que enfrentan amenazas derivadas del extractivismo, en ese contexto, habló sobre el acompañamiento de la Iglesia a las poblaciones afectadas por conflictos socioambientales: “La Iglesia Católica está acompañando y defendiendo la lucha de estos pueblos”, aseguró.
La Amazonía ya tiene voz propia
Rueda reiteró la importancia de que sean los propios pueblos amazónicos quienes narren sus historias y comuniquen sus realidades. “La Amazonía misma está hablando”, y recordó que durante mucho tiempo la comunicación habló de “dar voz a quienes no tenían voz”, pero sostuvo que hoy las comunidades amazónicas han asumido un papel protagónico en la construcción de sus propios relatos: “Ya la Amazonía tiene una voz”.
En este proceso valoró especialmente el aporte de las nuevas generaciones y de iniciativas como la Red Eclesial de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (Reiba), que contribuyen a la preservación de las lenguas originarias y de los saberes ancestrales: “Esa narrativa de las voces es también una urgencia: escuchar las mismas voces”.
La red de redes como un tejido para la Iglesia latinoamericana
Rueda reflexionó sobre el trabajo articulado entre las distintas redes de comunicación de la Iglesia en América Latina y el Caribe y aseguró que el encuentro convocado por el Celam permite fortalecer los vínculos entre regiones, compartir experiencias y visibilizar las diversas realidades eclesiales del continente.
“Esa red de redes tiene que configurarse realmente como un verdadero tejido”, señaló. Reconoció que muchas sociedades enfrentan hoy un deterioro del tejido social y consideró que la Iglesia está llamada a contribuir a su reconstrucción: “La Iglesia es una aliada estratégica porque está allí tejiendo hilos de paz y reconciliación”. Por ello, insistió en que la Amazonía debe seguir participando activamente en estos espacios de articulación continental, aportando la riqueza de sus procesos pastorales y aprendiendo de las experiencias de otras regiones. “La comunicación está ayudándonos a que, en la diversidad, el Reino de Dios acontezca”, finalizó.
