Una disposición legal que impuso el silencio en los templos del país y detonó entre 1926 y 1929 el conflicto armado que se conoce como la Guerra Cristera.
Bajo el título “Callaron las campanas de los templos, habló su sangre”, los obispos mexicanos anunciaron el comienzo de un período dedicado a la memoria y la reconciliación, sin dejar de advertir que los derechos a la libertad de conciencia y la seguridad pública continúan inconclusos en el país.
El mensaje, firmado por los obispos Ramón Castro y Héctor Pérez, presidente y secretario general del episcopado respectivamente, rinde homenaje a los mártires de la fe, pero también denuncia los desafíos que tiene México en este momento, agobiado por la violencia, el crimen organizado y la polarización política.

Hacer memoria para sanar
Al respecto, el Episcopado separa esta conmemoración de cualquier afán bélico o manipulación política o de carácter partidista. Los prelados aclararon que la Iglesia no ensalza la confrontación armada vivida hace cien años, sino que honra el testimonio de quienes dieron la vida, seguros de sus convicciones.
"No conmemoramos una guerra ni celebramos una victoria; no exaltamos las armas ni idealizamos la violencia, de dondequiera que haya venido. No convocamos a la revancha, no alimentamos el resentimiento y no ponemos esta memoria al servicio de ningún proyecto político, ni partidista. Tampoco reducimos aquellos años a un pleito de sacristía: fue un drama nacional que atravesó familias, pueblos, escuelas y campos enteros donde el gobierno federal atacó a sus propios ciudadanos", explican.
Igualmente reconocen que durante el período revolucionario y post-revolucionario también existieron fallas y expresiones de intolerancia del lado clerical. Un gesto de autocrítica y búsqueda de transparencia.

Libertad vulnerada
"Como pastores, no podemos hacer esta memoria desde la comodidad de la propia inocencia. Con humildad reconocemos que, en aquellos años, junto al heroísmo, hubo también entre algunos católicos dureza de corazón, cálculos políticos, palabras que encendieron los ánimos y decisiones tomadas sin la lucidez que hoy pedimos a los demás. Pedir perdón por lo propio, no debilita la denuncia de lo ajeno: la hace más creíble," indican.
Si bien la conferencia del Episcopado mexicano valora los avances institucionales alcanzados tras las reformas constitucionales de 1992 y 2013, insiste en que la libertad religiosa en el México de hoy, padece serias dificultades estructurales.
Entre ellas aparecen la prohibición para acceder a concesiones de radio y televisión, las barreras para que los padres de familia ejerzan con libertad la crianza de sus hijos y subsista la actitud de desconfianza hacia la Iglesia por parte de la clase política.

La sombra del crimen
Por otra parte, la mayor preocupación del Episcopado está enfocado en el colapso del Estado de derecho como efecto del avance y fortalecimiento de la delincuencia.
"Más grave aún es cuando el Estado permite que el crimen organizado se convierta en un gobierno paralelo que controla territorios, donde se anulan todos los derechos humanos: secuestra, extorsiona, asesina, deforma la conciencia de los jóvenes. Ese clima de violencia generalizada afecta a toda la sociedad y también impide que algunas comunidades vivan libremente su fe," insisten.
Así, los obispos mexicanos destacaron que las recientes ejecuciones de sacerdotes y líderes comunitarios, traen a la memoria los asesinatos de los padres jesuitas en Cerocahui y el padre Marcelo Pérez en San Cristóbal de las Casas, una prueba de que "la lista de los testigos no se cerró en 1929".

Desarmar el corazón y la mente
Sobre la fragmentación social que atraviesa el país, el Episcopado propone alejarse del orgullo que relaciona con la "Torre de Babel" y pide optar por el "camino de Nehemías", el personaje bíblico que reconstruyó los muros comunitarios a través de la unión de las familias.
"Nuestra Patria vive fracturada por la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad que humilla y la polarización provocada por estrategias políticas que causan división entre los mexicanos y han hecho del adversario, un enemigo”.
Para los prelados, cien años después, la lección del conflicto religioso es exactamente ésta: “cuando el otro deja de ser hermano, el país entero pierde." El mensaje concluye articulando estas conmemoraciones con el proceso que viene impulsando respecto a la Novena Intercontinental Guadalupana, iniciada en 2022 y que concluirá en 2031.
En este sentido los obispos aseguraron que el célebre grito de "¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!", dejó una marca indeleble en la cultura popular del país.
De esta forma las diócesis, seminarios y movimientos laicos, avanzarán en este itinerario, impulsando iniciativas formativas que incluyen diplomados, congresos, romerías en el Cerro del Cubilete y la difusión de una serie digital titulada "Testigos del Reino" que busca mantener viva en las nuevas generaciones esta memoria de dignidad y paz.
Le puede interesar: Parolin llama a construir una sociedad más fraterna en los 90 años de relaciones entre Guatemala y la Santa Sede
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB
