Con la celebración de la Eucaristía inaugural presidida por el cardenal Jaime Spengler, OFM, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), se dio inicio a la primera jornada de trabajos del IV Encuentro de la Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura del Cuidado.
Hasta el próximo jueves 3 de septiembre, el encuentro reúne en la Casa Dom Luciano Mendes de Almeida a 102 participantes procedentes de 18 países del continente. Entre los asistentes se encuentran responsables y delegados de comisiones de prevención y respuesta al abuso de Conferencias Episcopales, congregaciones religiosas e instancias de Cáritas Latinoamérica y el Caribe, comprometidos en fortalecer ambientes sanos y seguros en la misión de la Iglesia.
En la misma barca frente a las tempestades
En su homilía, enmarcada por la Jornada de oración por el cuidado de la creación que se celebra hoy, el cardenal Spengler partió recordando el relato del Génesis sobre la bondad original de la obra creadora de Dios para contrastarlo con los desafíos que hoy golpean a las comunidades más vulnerables: «Todos nosotros nos encontramos en la misma barca. La barca está siendo sacudida de forma muy intensa; las olas golpean una y otra vez. Normalmente, quienes sufren las mayores consecuencias son los más pobres».
Haciendo referencia a los fenómenos climáticos extremos y al sufrimiento que aqueja al planeta y a las personas, el pastor subrayó el clamor de la creación y la urgencia de una respuesta pastoral: «La Tierra está llorando; el planeta está pidiendo auxilio. Y nosotros, como Iglesia, estamos llamados a promover, ciertamente, la cultura del cuidado».

La espiritualidad como cimiento del cuidado
El presidente del Celam advirtió con firmeza que toda estructura organizativa, pastoral o protocolar carece de consistencia si no nace de una profunda vida interior. Valiéndose del refrán popular «saco vacío no se mantiene en pie», remarcó: «No existe proyecto personal de vida, no existe proyecto pastoral, no existe proyecto político, empresarial, económico o eclesial que se sostenga sin espiritualidad, sin mística, sin oración».
En este sentido, invitó a mirar el Evangelio desde la perspectiva del cuidado y de la vigilancia evangélica: «Cuántas veces podemos recoger la expresión de Jesús: “Estén atentos, vigilad, prestad atención”».

Cuidado mutuo y hacia uno mismo
Al reflexionar sobre el pasaje de la Carta a los Hebreos, el cardenal Spengler recordó con cercanía y humor la condición plenamente humana de quienes sirven en la Iglesia: «Jesús no vino a ocuparse de los ángeles... Nosotros no somos ángeles. La obra del cuidado no es solamente de aquí para allá, sino también de allá para acá».
Con este llamado al cuidado mutuo y al autocuidado de los propios agentes y cuidadores, el cardenal concluyó encomendando los trabajos de estas jornadas: «Pidamos, en la celebración de hoy, la gracia de ser mujeres y hombres promotores de la obra del cuidado. Que el Señor nos ayude con su gracia para que podamos llevar a buen término aquello que nos compete: vigilar, estar atentos al cuidado, también de nosotros mismos».
Durante los próximos días, los participantes continuarán las mesas de trabajo, análisis metodológico e intercambio de buenas prácticas para afianzar el compromiso de la Iglesia en América Latina y el Caribe en la prevención de abusos y la promoción de una cultura del cuidado de la dignidad humana.
Con la colaboración del Núcleo Cuidado y Salvaguarda de la Red Eclesial de Comunicación de Latinoamerica y el Caribe (Reclac).
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