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Chocó enfrenta emergencia tras terremoto y ACN moviliza ayuda con la Iglesia para comunidades vulnerables

Templos, salones y residencias religiosas funcionan como centros de acopio, mientras sacerdotes, religiosas y laicos acompañan a las familias damnificadas allí.
31 de agosto de 2026 por
Chocó enfrenta emergencia tras terremoto y ACN moviliza ayuda con la Iglesia para comunidades vulnerables
Luz Marina Medina Garavito
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La emergencia provocada por el terremoto que afectó al occidente colombiano persiste en varias comunidades del Chocó, donde los daños en las viviendas se suman a los problemas de movilidad y a la ausencia de condiciones adecuadas para permanecer en ellas. Para acompañar a las poblaciones afectadas, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) Colombia fortaleció su respuesta en las diócesis de Quibdó, Istmina-Tadó y Buenaventura.

Un equipo de la organización recorrió las áreas afectadas para conocer de cerca el impacto del terremoto, escuchar a las familias y determinar las principales necesidades de las comunidades y de las instituciones eclesiales. La visita permitió comprobar que algunos inmuebles muestran pocos daños visibles, aunque presentan afectaciones en su interior. Al mismo tiempo, varias familias permanecen en viviendas que no ofrecen condiciones de habitabilidad porque carecen de alternativas para trasladarse.

Las cifras oficiales reflejan la dimensión de los daños. Según datos de la Gobernación del Chocó citados por ACN, el terremoto dejó 13 víctimas mortales, 310 heridos y más de 43.000 personas afectadas. En cuanto a las viviendas, 3.128 fueron destruidas y más de 19.000 quedaron averiadas. La emergencia también alcanzó diez puentes vehiculares, afectando las rutas de desplazamiento y la distribución de ayuda.


La Iglesia sostiene la respuesta desde el territorio

La respuesta a la emergencia también se articula desde las comunidades eclesiales. Parroquias, templos, salones, conventos y residencias del clero sirven como puntos de acopio y lugares de distribución de ayuda. Allí, jóvenes, mujeres, religiosas y grupos de oración se han sumado a las tareas de organización, recepción y entrega de alimentos a las familias afectadas.

La respuesta de la Iglesia también ha implicado la participación directa de sus pastores. Monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de Istmina-Tadó, se sumó a la descarga de ocho toneladas de alimentos destinadas a las comunidades afectadas, a pesar de encontrarse en recuperación después de una cirugía. “Hay que ayudar, esto lo hacemos entre todos”, dijo, al poner de relieve la solidaridad que sostiene estas acciones.


ACN busca atender las necesidades más inmediatas

ACN coordina con los obispos de las diócesis afectadas la identificación de necesidades y la distribución de ayuda a través de la Iglesia local. En esta primera fase, la prioridad es atender la emergencia y garantizar el sustento de sacerdotes y religiosas que continúan acompañando a las comunidades.

El organismo eclesial advierte que la recuperación será un proceso de mayor alcance y calcula que la reconstrucción de las zonas visitadas podría demandar alrededor de un millón de euros. Parte de estos recursos permitirá recuperar las estructuras desde las que la Iglesia presta su servicio pastoral y social.

Ante la magnitud de la emergencia, ACN Colombia hizo un llamado a la solidaridad de los colombianos mediante su campaña de ayuda. Las donaciones serán canalizadas hacia las diócesis de Quibdó, Istmina-Tadó y Buenaventura, que se encargarán de identificar y atender a las personas y comunidades con mayores necesidades.



Fotos: ACN Colombia y diócesis de Istmina

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