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Dignidad y cercanía: Fray Ñero, el colombiano que hizo de la calle un lugar de encuentro

El trabajo que impulsó continúa en Bogotá con alimentación, educación y acompañamiento, mientras su mensaje invita a superar prejuicios y reconocer la dignidad.
22 de agosto de 2026 por
Dignidad y cercanía: Fray Ñero, el colombiano que hizo de la calle un lugar de encuentro
Luz Marina Medina Garavito
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El 19 de agosto se conmemoró en América Latina el Día Latinoamericano de las Luchas de las Personas en Situación de Calle, una fecha que mantiene viva la memoria de quienes han sufrido violencia y exclusión y que reclama una mirada centrada en su dignidad y sus derechos. La jornada recuerda la Masacre de Sé, ocurrida en São Paulo, Brasil, en agosto de 2004, cuando siete habitantes de calle fueron asesinados y otros ocho resultaron gravemente heridos.

La memoria de esta jornada también alcanza en Colombia a fray Gabriel Gutiérrez Ramírez, conocido como Fray Ñero, quien convirtió el acompañamiento a los habitantes de calle de Bogotá en una causa pastoral y social. Su cercanía con esta población marcó sus últimos años de ministerio, hasta su fallecimiento el 2 de abril de 2021, a los 63 años, tras ser hospitalizado por COVID-19.

Su apuesta pastoral fue por una Iglesia capaz de acercarse a las periferias y encontrarse con quienes permanecían al margen. Tras volver a Bogotá en 2015, Fray Ñero profundizó su trabajo con las personas en situación de calle, particularmente después de la intervención del Bronx en 2016. Su presencia con esta población le permitió acercarse a la escucha, acompañamiento y defensa de los derechos de una población regularmente señalada.



“Tenemos seres humanos”, decía Fray Ñero

Frente a una sociedad que con frecuencia asociaba la vida en calle con inseguridad o consumo de drogas, Fray Ñero proponía otra mirada: acercarse y conocer a las personas detrás de esas circunstancias. “Vengan a conocer la Bogotá subterránea”, decía a las autoridades, convencido de que ninguna política podía responder a esta realidad sin escuchar primero a quienes la viven.

En su manera de hablar sobre esta realidad, Fray Ñero buscaba devolverles rostro y nombre a quienes con frecuencia eran reducidos a estereotipos. “No tenemos delincuentes o solamente consumidores de drogas, sino que tenemos seres humanos en estado de indefensión”, decía. Su insistencia estaba en reconocer primero a la persona y, desde allí, promover respuestas que unieran asistencia, inclusión, protección de derechos y acompañamiento.

La misión que Fray Ñero impulsó también tiene continuidad en la Fundación Callejeros de la Misericordia, que trabaja por la dignidad de las personas en situación de calle mediante acciones de acompañamiento, inclusión y formación, así como la promoción y defensa de sus derechos.



La cercanía del cardenal Rueda y una obra que continúa

Para el cardenal Luis José Rueda Aparicio, Fray Ñero representó una Iglesia que sale al encuentro de quienes viven en las periferias. Como arzobispo de Bogotá acompañó su misión y, durante la enfermedad del franciscano, pidió por su vida. Tras su muerte, lo evocó como “un apóstol, un servidor de los habitantes de calle”, cuya tarea consistía en “acompañarlos, a sanarlos, a cuidarlos, a defenderlos y a protegerlos”.

El legado de Fray Ñero también se ha expresado en nuevos gestos de cercanía con las personas en situación de calle. En 2024, el cardenal Rueda presidió una eucaristía en memoria del franciscano y compartió alimentos con habitantes de calle en el barrio Las Cruces, durante una jornada organizada por la Fundación Callejeros de la Misericordia.

Años después de su muerte, la obra asociada a Fray Ñero continúa encontrando caminos en las calles de Bogotá. La Fundación Callejeros de la Misericordia mantiene acciones de alimentación, acompañamiento, educación y apoyo a emprendimientos, entre otras iniciativas dirigidas a poblaciones vulnerables. Su tarea mantiene vigente una convicción que marcó al franciscano: "antes que etiquetas o prejuicios, hay personas cuya dignidad debe ser reconocida".

El legado de Fray Ñero recuerda que la solidaridad comienza cuando dejamos de mirar a las personas en situación de calle como un problema y empezamos a reconocerlas como personas con nombre, historia, vínculos y derechos. Su vida deja así un desafío vigente: pasar de la asistencia ocasional a una cercanía capaz de acompañar y transformar.


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