La situación actual del Caribe fue el eje de la intervención de la teóloga jamaicana Anna Kasafi Perkins, primera profesora de Teología y Ética Caribeñas de la Universidad de las Indias Occidentales (UWI), quien exhortó a las Iglesias particulares a reconocer con realismo los desafíos que atraviesa la región, en el marco del Encuentro Regional del Caribe promovido por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
Desde la etapa del “ver” del método pastoral “Ver, Juzgar y Actuar”, Anna Kasafi Perkins desarrolló una lectura de la realidad caribeña inspirada en las intuiciones sociales y proféticas presentes en la música del artista jamaicano Bob Marley, como una vía para reconocer los signos de los tiempos.
“Agradezco a los obispos del Celam por su amable invitación a compartir con mayor profundidad sobre nuestra región”, expresó al inicio de su intervención, señalando que “antes de poder juzgar nuestra situación a la luz del Evangelio o actuar para promover una transformación, primero debemos ver con claridad y fidelidad”. En este sentido, afirmó que la Iglesia está llamada a “afrontar la realidad con honestidad y reconocer el mundo tal como es”.

Juventud, fe y cultura en transformación
Al hacer un análisis desde lo social y cultural de la región, Kasafi Perkins destacó el carácter predominantemente joven del Caribe, aunque advirtió sobre una creciente disminución de la participación eclesial entre las nuevas generaciones. “El futuro de nuestra Iglesia se encuentra en una situación delicada debido al menor compromiso de jóvenes y adultos jóvenes”, mencionó.
La docente se refirió asimismo al impacto de las redes sociales en la vida de las personas, especialmente en la manera como se construye la identidad y se establecen las relaciones humanas. Según dijo, “educadores, padres y agentes pastorales observan los profundos efectos de las redes sociales sobre la salud mental”, observó, aludiendo que esto se intensificó después de la pandemia.
Pese a los desafíos descritos, la teóloga resaltó la capacidad de resistencia y esperanza que caracteriza a los pueblos caribeños. Aseguró que “también debemos reconocer la belleza de nuestra realidad cultural”, y señaló que la música, la espiritualidad y las tradiciones siguen fortaleciendo la unidad entre los pueblos de la región.
Violencia, migraciones y presiones internacionales
En su lectura de la situación política y económica del Caribe, Kasafi Perkins situó la violencia entre las preocupaciones más urgentes para la región. En ese sentido, sostuvo que “la violencia estructural y física presente en nuestra región exige distinguir la verdad de la mentira”. Fue así como lamentó que esta realidad golpee especialmente a los jóvenes.
Igualmente, advirtió sobre las dificultades económicas y las tensiones internacionales que condicionan la vida de los pequeños Estados insulares. También se detuvo en analizar los fenómenos migratorios procedentes de Venezuela, Haití y Cuba, e hizo un llamado a promover una pastoral de acompañamiento que responda a estas realidades desde la cercanía humana y la compasión evangélica.
“Como Iglesia sinodal, debemos preguntarnos por qué”, afirmó, aludiendo a las causas profundas que se esconden detrás de las diversas formas de sufrimiento que atraviesan las sociedades caribeñas.

El mundo digital y la evangelización
La teóloga también llamó la atención sobre las consecuencias que los cambios culturales y el entorno digital están generando en las nuevas generaciones. “El espacio digital se ha convertido en un ámbito profundamente polarizado, plagado de desinformación y manipulación”, enfatizó. Pero a la vez, destacó que las nuevas tecnologías constituyen “una oportunidad histórica para la evangelización, el desarrollo personal y el acercamiento a quienes están alejados de las estructuras eclesiales tradicionales, especialmente los jóvenes”.
En esa misma perspectiva, Anna Kasafi Perkins afirmó que el mundo digital ha dejado de ser un simple soporte tecnológico. “Los medios digitales ya no son simples instrumentos, sino un nuevo ambiente en el que las personas viven, piensan y configuran su visión del mundo”, precisó.
Crisis climática y llamado a la esperanza
La académica también se refirió al cambio climático y advirtió que este pone en riesgo la sostenibilidad y el futuro de las naciones insulares. “Somos víctimas de una crisis ecológica que no provocamos”, remarcó, al alertar sobre las consecuencias derivadas del aumento del nivel del mar, la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos y las amenazas para la producción de alimentos.
Sin desconocer la magnitud de los desafíos que enfrenta la región, Kasafi Perkins se refirió a las oportunidades que ofrece el camino sinodal para fortalecer la vida eclesial. “La situación es seria, pero no insuperable”, afirmó, asegurando que el proceso sinodal en marcha está consolidando una cultura de escucha, diálogo y corresponsabilidad en las Iglesias de la región.
“No podemos cerrar los ojos ni quedar paralizados ante lo que hemos visto”, enfatizó. En la parte final de su intervención, retomó una frase de Bob Marley para insistir en la urgencia del momento: “No tenemos tiempo que perder”. Con ello exhortó a las Iglesias del Caribe a dar el paso del “ver” al compromiso pastoral y profético en favor de sus pueblos.
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