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Foro Internacional: Iglesia panameña llama a poner la dignidad humana por encima del poder tecnológico y económico global

El foro propuso un diálogo interdisciplinario para afrontar los desafíos de la inteligencia artificial desde una visión centrada en la persona y el bien común.
24 de julio de 2026 por
Foro Internacional: Iglesia panameña llama a poner la dignidad humana por encima del poder tecnológico y económico global
Luz Marina Medina Garavito
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La Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA) en Panamá, se convirtió en escenario de una reflexión internacional sobre la dignidad humana y los desafíos éticos del desarrollo tecnológico con la celebración del Foro Internacional "Magnifica Humanitas". 

En la apertura del foro, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo metropolitano de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal de Panamá, sostuvo que el avance tecnológico solo alcanza su verdadero sentido cuando está al servicio de la dignidad humana y del bien común.

Frente a autoridades civiles, académicas, empresariales y eclesiales, y con la presencia del cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, el presidente del episcopado panameño sostuvo que el progreso científico plantea retos que solo pueden afrontarse mediante un sólido discernimiento ético.

"La gran pregunta es qué tipo de humanidad queremos construir"

Monseñor Ulloa agregó que la humanidad vive "una época extraordinaria", impulsada por tecnologías capaces de transformar la vida como nunca antes. Sin embargo, subrayó que la cuestión de fondo rebasa el ámbito técnico y remite a una reflexión sobre la propia condición humana. "No estamos simplemente ante una revolución tecnológica. Estamos ante una revolución antropológica", afirmó.


Para el presidente del episcopado panameño, "la gran pregunta ya no es únicamente qué pueden hacer las máquinas. La pregunta verdaderamente importante es: ¿qué tipo de humanidad queremos construir con ellas?".

Frente a este panorama, sostuvo que la Iglesia no observa estos cambios "desde el miedo ni desde un optimismo ingenuo", sino "desde la esperanza", porque reconoce que "toda inteligencia humana es un don de Dios" y que "el progreso auténtico siempre debe estar al servicio de la vida".

Tecnología, poder y responsabilidad ética

Monseñor Ulloa subrayó que "la tecnología nunca es neutral", ya que "adquiere el rostro de quienes la diseñan, de quienes la financian y de quienes la utilizan". De ahí que planteara que el criterio decisivo no es únicamente la posibilidad de desarrollar una innovación, sino su capacidad para hacer más humana la convivencia, proteger la dignidad de cada persona y servir al bien común.

Al evocar el relato bíblico de la torre de Babel, el arzobispo explicó que el riesgo aparece cuando "el poder ocupa el lugar de Dios" y "la eficiencia termina desplazando la dignidad". Desde esa perspectiva, advirtió sobre una sociedad en la que las personas corren el riesgo de quedar reducidas "a datos, perfiles o estadísticas".


En contraste con la lógica de Babel, monseñor Ulloa recurrió a la imagen de Nehemías reconstruyendo Jerusalén para ilustrar un modelo de desarrollo basado en la corresponsabilidad. "Quizá esa sea hoy la gran alternativa de nuestro tiempo: construir otra Babel o reconstruir Jerusalén", sostuvo, al proponer una tecnología al servicio del ser humano, la fraternidad y el bien común, lejos de la concentración del poder.

Permanecer humanos en la era de la inteligencia artificial

Asimismo, monseñor Ulloa planteó que la construcción de una verdadera justicia social en la era digital implica promover un acceso equitativo a la tecnología, resguardar la privacidad y prevenir que "algoritmos opacos" reproduzcan desigualdades o prácticas discriminatorias.

Para monseñor Ulloa, la dignidad de toda persona trasciende cualquier criterio de productividad, formación, capacidad intelectual o rentabilidad económica. "Ningún algoritmo puede medir ese valor. Ninguna inteligencia artificial puede producirlo. Ningún mercado puede asignarle un precio", afirmó.

El prelado concluyó con una invitación a afrontar el futuro sin perder aquello que define la condición humana. "Permanecer humanos" significa conservar "la capacidad de contemplar, de escuchar, de amar, de perdonar, de cuidar y de servir", afirmó. Añadió que este foro quiere convertirse en "un espacio de discernimiento ético, de diálogo interdisciplinario y de búsqueda compartida del bien común", pues "ninguna inteligencia artificial podrá responder por nosotros a las grandes preguntas sobre el sentido de la existencia, la justicia, la fraternidad y la esperanza".


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