Dos años después del asesinato de Juan López, ocurrido el 14 de septiembre de 2024 en Tocoa, Colón, su esposa, Thelma Peña, y sus hijas, Claudia Yadira y Julia Lineth, recuerdan al líder ambientalista y viven su ausencia, mientras mantienen vivo el reclamo por esclarecer el crimen.
La ausencia de Juan sigue siendo una realidad dolorosa para su familia. “Como familia, se vive un vació, ausencia, mucho dolor, conforme pasa el tiempo se extraña más a la persona amada”, señaló Peña en entrevista con ADN Celam. Al hablar de lo que más extrañan de él, recordó “sus abrazos, sus bromas, etc.”.
La defensa del agua y del territorio fue una de las causas que marcó la vida de Juan López. Desde su labor como coordinador del Comité Municipal en Defensa de los Bienes Comunes y Públicos y como regidor de Tocoa, defendió los ríos Guapinol y San Pedro y el Parque Nacional Montaña de Botaderos “Carlos Escaleras Mejía”. Por esta labor, la CIDH había señalado que enfrentaba amenazas.
El reclamo por la verdad
Peña lamentó que, dos años después, aún no se conozca toda la verdad sobre quién ordenó el asesinato de Juan López. “Significa que vivimos en un país que no es capaz de investigar y proceder contra los autores intelectuales”, afirmó.
A dos años del asesinato, el proceso judicial contra los presuntos responsables continúa abierto. En mayo de 2026, el Ministerio Público informó la captura de tres personas señaladas como presuntos autores intelectuales. La audiencia preliminar fue reprogramada para el 1 de octubre, mientras organizaciones han expresado preocupación por las medidas cautelares concedidas a dos procesados.
Pese a los riesgos, Peña considera necesario que la defensa del territorio continúe. “Solo decirles que sigan luchando aunque se sabe el riesgo que hay, pero es peor dejar una lucha que ha dejado mucho dolor en quienes hemos perdido a nuestros seres queridos”, sostuvo.
Un legado que permanece
Junto a sus hijas, Peña quiere mantener vivo el legado de Juan y los valores que marcaron su compromiso. Entre ellos, destacó “sus ideales, su compromiso con el pueblo, el amor por la vida, el respeto” y “el amor por nuestra casa común”, expresión que repetía Juan.
Con el paso del tiempo, la familia de Juan mantiene vivo su legado y sus ideales. “El que no nace para servir no sirve para vivir”, concluyó Thelma Peña, evocando una frase que, para ella, representa el compromiso que marcó la vida de su esposo.
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