En el marco de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se anima este 1 de septiembre, la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (Remam) presenta el Subsidio para el Tiempo de la Creación 2026 «El Agua Viva», una propuesta que invita a orar, reflexionar y actuar ante los desafíos que amenazan el agua y la vida en Mesoamérica.
El material, presentado por monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán y presidente de la Remam, sitúa el agua en el centro de la reflexión sobre la creación y la fe cristiana, como don sagrado y fuente de vida que interpela a la Iglesia en su compromiso con la Casa Común.
Con el lema «El Agua Viva», el subsidio invita a pasar de la oración a la acción frente a las amenazas que deterioran las fuentes hídricas de Mesoamérica y ponen en riesgo la vida de comunidades y ecosistemas.
Un camino espiritual desde el agua
El llamado de monseñor Rodríguez Vega parte de una actitud de contemplación que debe desembocar en compromiso: detenerse, reconocer la grandeza de la creación, escuchar «el clamor de la tierra» y actuar en favor de la Casa Común. El agua se convierte así en el eje de un camino espiritual asociado con la vida, la justicia, la renovación y la esperanza.
La propuesta de la Remam no se queda en la reflexión espiritual, sino que ofrece textos bíblicos, reflexiones y oraciones para ayudar a las comunidades a reconocer el significado del agua en la fe y convertir esa experiencia en un compromiso concreto con su cuidado y con la protección de los ecosistemas.
El documento hace del agua un hilo conductor de la historia de la salvación: desde las aguas del Génesis, sobre las que «el Espíritu de Dios aleteaba», hasta Jesús, fuente de «Agua Viva», y el río de vida que cierra el relato bíblico como imagen de restauración.
Del encuentro con la Palabra a la defensa de los territorios
La reflexión bíblica que propone el documento desemboca en la realidad de los territorios mesoamericanos, donde el agua sostiene comunidades, culturas y formas de vida. Para los pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes, ríos, manantiales, lagos y cuencas están ligados a su memoria, identidad y espiritualidad. El subsidio invita así a escuchar también las voces de quienes denuncian contaminación, despojo, desplazamiento y pérdida de sus fuentes de agua.
El agua aparece también como un bien común cuya protección requiere escuchar a las comunidades y valorar sus saberes sobre el territorio. Bajo el título «El Agua con Mayúscula», el subsidio recuerda que «no todo lo valioso tiene precio, que no todo lo común debe privatizarse» y propone colocar la sabiduría comunitaria en el centro de las decisiones sobre su futuro.
Esta mirada al agua como bien común encuentra una expresión orante en las letanías por las aguas de Mesoamérica, que ponen nombre a ríos, lagos, humedales, mares y arrecifes y recuerdan a las comunidades que dependen de ellos. La oración incluye de manera especial a pueblos originarios, campesinos y pescadores, mujeres, niños, jóvenes y defensores de los territorios.
Jóvenes y mujeres, protagonistas del cuidado
La Remam presenta a los jóvenes como sembradores de esperanza y protagonistas de la transformación ambiental. El subsidio los invita a asumir la misión de «guardianes del agua» mediante gestos cotidianos y acciones colectivas que contribuyan a restaurar los ecosistemas y proteger las fuentes hídricas.
Las mujeres ocupan también un lugar central en la propuesta, reconocidas como guardianas del agua, portadoras de saberes ancestrales y actoras clave en la defensa de los territorios. El subsidio destaca su participación en la protección de manantiales, ríos, humedales y otras fuentes hídricas.
El llamado de la Remam apunta a una fe que se traduzca en decisiones y acciones concretas: cuidar el agua, restaurar los ecosistemas, educar, participar en la vida comunitaria y promover su protección. Porque, como recuerda el subsidio, «la oración debe ir acompañada por acciones concretas» en defensa de la vida y de la creación.
Con «El Agua Viva», la Remam invita a que esta XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación no sea solo un tiempo de reflexión, sino un impulso para defender la vida y transformar los territorios. El llamado de monseñor Rodríguez Vega es a ser «guardianes del agua, servidores de la vida y constructores de un futuro» en justicia, paz y armonía con la creación.
Subsidio para el Tiempo de la Creación 2026,.pdf
Documento oficial en formato PDF
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