La lucha contra la minería metálica en El Salvador no solo ha sido una defensa del ambiente, sino también de la vida, el agua y los derechos humanos. Así lo afirmó la lideresa social Miradina Morales Canes durante el Congreso Latinoamericano: Impacto Socioambiental de la Minería, organizado por la Universidad Católica de Costa Rica (UCAT).
A partir de su experiencia como defensora de los derechos humanos, del territorio y del ambiente, Morales Canes narró su testimonio titulado: "Desde mi vida, territorio, dignidad y esperanza". Habló de la lucha contra la minería metálica en El Salvador, desde la organización comunitaria que condujo a su prohibición en 2017 hasta el nuevo escenario abierto tras la derogación de esa ley en 2024.
"La tierra nos está hablando y nos está exigiendo un compromiso más serio con el cuido de esta casa común", expresó al iniciar su intervención. También aseguró que quienes defienden los territorios "estamos en el lado correcto de la historia".


Una lucha nacida desde las comunidades
Morales explicó que la resistencia nació cuando las comunidades comprendieron que la minería metálica ponía en riesgo uno de los bienes más valiosos de El Salvador: el agua. A partir de entonces, "No a la minería, sí a la vida" se convirtió en la bandera que unió a organizaciones y pobladores en defensa del territorio.
"El Salvador no es un país para hacer este tipo de proyectos", subrayó. Recordó que las primeras investigaciones permitieron demostrar los riesgos que la minería representaba para las fuentes de agua, la salud de las comunidades y la producción agrícola, información que impulsó la organización ciudadana y el trabajo de las radios comunitarias para concienciar a la población.
Además, subrayó que el acompañamiento de la Iglesia católica fue un factor determinante para fortalecer la resistencia de las comunidades. Recordó el pronunciamiento emitido por la Conferencia Episcopal de El Salvador en 2007 y las posteriores manifestaciones del episcopado contra la minería metálica. "Fue importante para las comunidades esa voz muy potente de la Iglesia Católica", afirmó. En ese contexto, evocó las declaraciones de monseñor Fernando Sáenz Lacalle, quien, desde su formación como químico, advirtió sobre el uso de cianuro en este tipo de explotación, contribuyendo a fortalecer la conciencia ciudadana.

Criminalización y resistencia
En su intervención, la líder campesina sostuvo que la defensa del territorio tuvo un elevado costo humano. Explicó que varios defensores fueron sometidos a procesos judiciales y que, durante 2009, tres integrantes del movimiento fueron asesinados, entre ellos Dora Alicia Recinos Sorto, quien tenía ocho meses de embarazo.
"Estos son los costos que se pagaron para que El Salvador siguiera resistiendo ante esta industria nociva para nuestros territorios", observó. Añadió que la demanda presentada por Pacific Rim contra el Estado concluyó en 2016 con un fallo favorable para El Salvador, hecho que dio nuevo impulso a la campaña que culminó con la aprobación unánime de la ley que prohibió la minería metálica en marzo de 2017.
Un llamado a no guardar silencio
La lideresa afirmó que la derogación de la ley que prohibía la minería metálica en diciembre de 2024 significó un retroceso para la defensa del territorio. Sostuvo que el país atraviesa un contexto de creciente restricción de derechos, en el que defensores, periodistas y organizaciones enfrentan un ambiente de temor y criminalización.
"La situación es crítica para la defensa de los derechos humanos en El Salvador", expresó. Recordó que varios miembros de su organización han enfrentado reiterados procesos judiciales, pese a haber obtenido resoluciones favorables, y lamentó que el temor a la cárcel haya reducido las voces que acompañan la defensa del territorio. "Hoy por hoy necesitamos también de ese acompañamiento", afirmó.
Para concluir su intervención, Morales evocó una homilía pronunciada por san Óscar Romero en 1979 sobre la responsabilidad de cuidar la creación. "Está contaminado el aire, las aguas […] hay un compromiso con Dios con esa naturaleza", citó. A su juicio, ese mensaje mantiene plena vigencia y continúa alentando la defensa del territorio. "Nosotras como pueblo salvadoreño reconocemos en Romero a un profeta, pastor y mártir", concluyó.
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