El cardenal venezolano Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, denunció que funcionarios del Gobierno le impidieron viajar desde el aeropuerto de Maiquetía, retuvieron su pasaporte y lo sometieron a un procedimiento irregular la mañana de este miércoles. El hecho ocurrió cuando el purpurado se dirigía a España para cumplir compromisos pastorales, según informó el propio cardenal en un mensaje dirigido a los obispos de Venezuela. En medio de este incidente, el purpurado renovó su llamado a buscar una paz justa y duradera, recordando que es una tarea compartida por todos los que ejercen responsabilidades éticas en la vida pública.
Retención y desinformación en Maiquetía
En dicho mensaje, el cardenal Porras relató que, como en ocasiones anteriores, el oficial de Migración tomó su pasaporte y se retiró a “consultar”, alegando fallas del sistema. Tal situación, explicó, se ha convertido en una rutina durante más de dos décadas: “Lo más común en este último cuarto de siglo es padecer casi siempre, con contadas excepciones, al llegar a Migración el oficial de turno toma el pasaporte y sale a consultar ‘porque el sistema no funciona’, ‘no aparece en la lista’…, en dos oportunidades me dijeron que aparezco difunto”.
Esta vez, el funcionario le aseguró que el documento “no estaba al día” y lo llevó —junto con el pase de abordar— para exponerlo a un superior. Poco después, el cardenal fue informado de que existían “problemas” con el pasaporte y que debía presentarse en la sede central del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) en Caracas para aclarar la situación.
Tras más de hora y media, un soldado se presentó para comunicarle que no podría viajar. La vigilancia fue constante: “¡¡¡Hasta para ir al baño me siguió de cerca el funcionario, preguntándome a qué iba hasta ese lugar!!!”, relató el cardenal con indignación. El purpurado denunció además que le obligaron a firmar documentos que no pudo registrar con su cámara: “Si yo insistía en la foto, me amenazaron de quedar detenido”.
La fragilidad de los derechos
Sin recibir explicación concreta sobre la retención, el cardenal quedó sin pasaporte y sin orientación institucional al abandonar la terminal. Pese a solicitar en repetidas ocasiones la devolución del documento, solo logró recuperar su maleta tras una larga espera. “Es algo que duele porque atenta contra los derechos que tenemos como ciudadanos, de lo que no se da respuesta alguna”, escribió a los obispos.
La fecha añadía gravedad simbólica al hecho: “Hoy, coincidencialmente es el ‘día mundial de los derechos humanos’ con la campaña ‘sin información no hay derechos’. Sin igualdad de derechos, sin posibilidad de ser informado, difícilmente puede haber justicia y equidad”, dice con cierta frustración el purpurado.
La denuncia del cardenal coincide con lo informado por EFE, que reportó la anulación de su pasaporte sin que las autoridades venezolanas ofrecieran explicación y en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y distintos actores de la Iglesia.
Esperanza en tiempos de arbitrariedad
En su comunicación, la autoridad eclesial invitó a no perder la perspectiva espiritual en el contexto navideño, recordando que la fuerza del pesebre surge precisamente de la fragilidad y la verdad construida en paz: “La fuerza está en la debilidad del pesebre, en la fragilidad de la verdad que se construye en paz, sin violencias y sin abusos. La esperanza pasa por el trabajo continuo por el bien de todos, principalmente de los excluidos”.
También pidió que hechos como este no se conviertan en norma: “que este incidente desagradable no sea el pan nuestro de los que no tienen rostro ni padrinos”.
El cardenal concluye con un llamado ético, citando un mensaje papal sobre la necesidad de una paz justa: “Que el mensaje reiterativo del Papa León XIV ‘estamos dispuestos a buscar una solución y una paz duradera y también justa’. Es la tarea de todos y de los que tenemos alguna responsabilidad ética que ilumine el camino de todos nuestros hermanos”.
Serenidad frente a la división
El último párrafo del comunicado —que se cita íntegramente y sin alteraciones— expresa la decisión del cardenal de no alimentar la confrontación, sino la fe y la unidad cristiana:
“Agradezco las llamadas de los distintos medios de comunicación, pero opto por no dar información personalizada y no dar entrevistas a los periodistas para que el mensaje de estos días, centrado en el Adviento y la Navidad como signo inequívoco de la llamada del misterio de la Encarnación se haga ternura y comprensión más allá de los que solo predican la división, el odio y la discriminación”.
En el mismo sentido, la Conferencia Episcopal Venezolana ha emitido un comunicado en el que se indica que, “Como obispos servidores del Pueblo de Dios, nos solidarizamos con nuestro hermano, el Sr Cardenal, ante lo ocurrido, pidiendo una aclaratoria a las autoridades sobre los hechos descritos. Que Dios bendiga al Cardenal y le siga acompañando en su servicio al pueblo y a la Iglesia”.
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