“Me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”, con esta exhortación, el arzobispo de Quito, Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, abrió su mensaje de Cuaresma, convocando a los fieles a asumir un camino de conversión personal y comunitaria lleno de esperanza y paz.
El prelado planteó desde el inicio un desafío inspirado en el magisterio del Papa León XIV, preguntando a los creyentes si están dispuestos a aceptar este reto y cómo vivirán el tiempo cuaresmal, remarcando que lo primero es cuestionarse de qué manera asumir este tiempo fuerte de la vida cristiana.
Oportunidad para entrar en el interior
En su reflexión, el arzobispo insistió en que la Cuaresma no debe asumirse como “un tiempo más”, sino como una gran oportunidad que Dios concede para entrar en el interior, mirar el corazón y experimentar la misericordia de su amor en la propia vida.
En este horizonte retomó la enseñanza de Benedicto XVI, quien invitaba a que “La Cuaresma sea para todos los cristianos una experiencia renovada del amor de Dios que se nos ha dado en Cristo, amor que también nosotros cada día debemos volver a dar al prójimo”.
Vista desde esta perspectiva, explicó que la Cuaresma es un tiempo de amor misericordioso que proviene de Dios y que se proyecta hacia el hermano, haciendo a los creyentes también misericordiosos.
Escuchar, ayunar y juntos
El mensaje profundiza en el primer Mensaje de Cuaresma del Papa León XIV, titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, estructurado en tres palabras clave.
Escuchar: “La disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”. La escucha de la Palabra de Dios conduce a una escucha atenta de la realidad. El arzobispo señaló que Dios escucha el clamor de su pueblo y habla desde esa realidad, por lo que los creyentes están llamados a dejarse interpelar por el dolor, la injusticia y la pobreza, sin callar esas voces ni volverse sordos a ese clamor.
Ayunar: “Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios”. Citando el mensaje pontificio, explicó que el ayuno sirve “para discernir y ordenar los apetitos, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”.
Hizo hincapié en que se trata de un ayuno que conduce a alimentarse de la Palabra y a fortalecer la vida cristiana desde la austeridad. En este contexto situó nuevamente la propuesta de abstenerse de palabras que hieren.
Desarmar el lenguaje que destruye
El arzobispo resaltó que esta invitación constituye un desafío para las conciencias, especialmente en un tiempo donde las palabras destruyen con facilidad, sobre todo en las redes sociales.
Retomando el llamado del Papa León XIV, citó: “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas”.
Afirmó que, si se asume este compromiso, las palabras de odio podrán transformarse en palabras portadoras de esperanza y paz, tan necesarias en el mundo actual.
La gravedad de la calumnia
En su reflexión recordó también enseñanzas de Papa Francisco, quien advertía que quien habla mal del hermano o de la hermana y quien calumnia es un homicida, llegando a afirmar que el que calumnia es un terrorista porque mata al otro.
Desde esta perspectiva, dejó preguntas para la reflexión personal: si se está dispuesto a desarmar el lenguaje, a renunciar a palabras que matan y no construyen, a examinar por qué se pronuncian palabras de muerte en lugar de palabras de paz y si cuesta dejar de hablar mal del otro.
Cuaresma vivida en comunidad
El tercer eje del mensaje es “Juntos”. El arzobispo explicó que la Cuaresma no debe vivirse desde la individualidad, porque puede conducir al individualismo. Citando el mensaje pontificio, recordó que este tiempo “pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno”.
Por ello invitó a recorrer el camino cuaresmal de manera compartida en las familias, en las parroquias, en los grupos eclesiales y en las comunidades religiosas.
En la parte conclusiva, hizo suyas las palabras del Santo Padre al invitar a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
El mensaje concluye con un saludo pastoral dirigido a todos los fieles: “Una santa y bendecida Cuaresma para todos”, firmado bajo el lema espiritual “Unidos en el Señor de la Vida”.
Le puede interesar: Obispos de la frontera colombo-ecuatoriana alertan sobre grave crisis humanitaria y piden mediación pastoral binacional
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia https://bit.ly/4q1aKho
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB















Post a comment