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Mons. Adalberto Jiménez: «Es la oportunidad para que cada ecuatoriano con su voto proteja la Amazonía y el Chocó Andino»

Ecuador se prepara para acudir a las urnas. El domingo 20 de agosto es la fecha señalada para las elecciones presidenciales, las legislativas anticipadas y las consultas populares. Proceso al que se llega en un clima de incertidumbre e inseguridad por diferentes causas.

En el poder ejecutivo la campaña se vio marcada por el asesinato del candidato Fernando Villavicencio y el posterior compromiso de Christian Zurita para asumir su bandera política. En el poder legislativo hablamos de un proceso anticipado teniendo en cuenta que el presidente Guillermo Lasso disolvió la Asamblea Nacional durante el pasado mes de mayo, tras la decisión del Congreso de iniciar un juicio político en su contra.

El mandatario hizo oficial el decreto que se conoce como «muerte cruzada,» que implica un cambio en los poderes legislativo y ejecutivo, lo que le permitió gobernar usando la figura de los decretos-leyes, como una forma de acogerse a la situación de urgencia económica, mientras se realizan los comicios. A esto se agrega la votación de las dos consultas populares: La del Yasuní y Chocó Andino, cuyos resultados determinarán la continuidad de los procesos de exploración petrolera y de minería metálica en el país.

Situación que viene afectando a la población indígena y campesina que sufre todos los efectos de la devastación del territorio, la contaminación de sus fuentes de alimentación y la inconformidad de las industrias que se lucran con esta actividad económica.

Situación que la Iglesia ha acompañado desde hace años y ante la cual ha llamado a los ciudadanos a tomar parte con su voto en las consultas siendo conscientes de las consecuencias negativas de continuar con el funcionamiento de estas industrias extractivas. Al respecto, Mons. Adalberto Jiménez obispo de Aguarico y presidente de la Red Eclesial Panamazónica en Ecuador, habló de las iniciativas emprendidas por la Iglesia y su labor de acompañamiento a las comunidades afectadas por la problemática.

 

Corresponsabilidad y misión

¿Qué oportunidades ofrece al pueblo ecuatoriano la posibilidad de participar con su voto en las consultas populares? ¿Cuál es su importancia?

Es la oportunidad de que cada ecuatoriano con su voto pueda proteger la Amazonía y el Chocó Andino, y ser corresponsable de salvar esas pequeñas reservas de biosfera que aún quedan y que garantizan acceso al agua, al aire limpio y el hábitat de especies animales únicas. Es la oportunidad de proteger a seres humanos no contactados que habitan el Yasuní. Con su voto podemos ser misioneros como Alejandro Labaka e Inés Arango: ”Si no vamos nosotros los matan a ellos, votemos si para que no los maten a ellos”

 

El voto por el Si

¿Cómo se ha desarrollado la campaña por el Si que impulsa la Repam Ecuador y Cáritas? ¿En qué consiste?

La campaña de comunicación está dirigida a toda la familia humana especialmente a la familia ecuatoriana y está inspirada en la encíclica Laudato Sí’. Esta campaña busca dar elementos a la población para que sepa que para detener la explotación en la Amazonía y en el Chocó Andino hay que decir SI en la consulta. Nos invita a escuchar al Papa Francisco que nos dice que aún podemos optar por el bien y que el cambio comienza con nosotros. Decir SI, es ser agentes de cambio en la protección de nuestro planeta. Cada pequeño gesto cuenta, ¡hagamos la diferencia juntos! Por eso hemos impulsado el #YoVotoSi y la etiqueta #LaudatoSi’

 

Las razones

La explotación petrolera que se hace del Bloque 43-ITT se considera una de las más importantes del país. ¿Por qué detenerla?

No es la más importante, el crudo es muy pesado su valor en el mercado es muy bajo, el costo de la extracción es muy elevado y hay que detenerla porque el Yasuní alberga a millones de formas de vida animal y vegetal, con bosques, ríos y lagunas que forman un paisaje único en el mundo, que no sucumbió ni siquiera en la “era del hielo”.

Está catalogado como la zona más biodiversa del planeta y declarado por la ONU, en 1989, como “Reserva de la biosfera”. Aquí habitan pueblos amazónicos de último contacto como los Waorani y de aislamiento voluntario como los Tagaeri, Taromenane y Dubakairi, además de comunidades indígenas Kichwas. Está dentro de la Zona Intangible creada para la protección de estos pueblos. Se dice que solo el Parque nacional Yasuní alberga más biodiversidad, vida animal y vegetal que toda Norteamérica junta, es decir Canadá y Estados Unidos juntos. Es una obligación cuidar este santuario de la biodiversidad que Dios nos ha regalado.

 

Guardianes de la Casa Común

Uno de los argumentos del estado ecuatoriano para continuar con la extracción de petróleo es la presunta pérdida de 1.200 millones de dólares al año. ¿Cuál es su mensaje para las autoridades que ponderan la producción económica antes que el bienestar de las comunidades?

Son varias las reflexiones en primer lugar las ganancias reales no superan los 300 millones para el Ecuador, esa cantidad es mucho menor que el cobro pendiente de impuestos a los primeros 500 deudores del Servicio de Rentas Internas, con esto se podría cubrir por más de 13 años lo que supuestamente se obtiene de la explotación del Yasuní-ITT. Ecuador exonera impuestos a los grupos económicos más ricos del país. Según el SRI, en el 2021 las exoneraciones tributarias, conocidos como incentivos llegaron a ser 6.338.6 millones de dólares que representan un 20% del Presupuesto General del Estado de 2023, mientras que las ganancias, en promedio anual durante todos los años de explotación del Yasuní-ITT, son menos del 0,5% del PGE.

Con tan solo una pequeña reducción de estas exoneraciones puede cubrirse el hueco fiscal y mantener el crudo del Yasuní-ITT en el subsuelo. También está la renegociación de tarifas a las grandes empresas telefónicas. Varios expertos calculan que se podría obtener alrededor de 10 mil millones de dólares de la renegociación de los contratos y tarifas de las telefónicas. Esto representa una cifra 60 veces mayor que lo que obtendría anualmente del Yasuní-ITT. El turismo, por ejemplo, es uno de los sectores de la economía mundial con crecimiento más dinámico, en particular el turismo de naturaleza.

En Ecuador, las exportaciones del turismo suman 2.200 millones de dólares anuales, siendo el quinto rubro de exportación más importante del país. Esta alternativa se ve gravemente afectada si continuamos con el extractivismo en el Yasuní. La deforestación, la contaminación de agua, tierra y suelo, la pérdida de biodiversidad y de las culturas disminuyen la posibilidad de que el turismo tanto para el Yasuní como para la Amazonía en su conjunto crezca. Quisiera dejar este mensaje a las autoridades: que donde ya están explotando el crudo inviertan en una extracción limpia y sin contaminación porque dicho por uno de los diarios de más difusión en el país como es “Diario el Comercio”, en estos 10 años ha habido más de mil derrames de petróleo. Esto trae muchas enfermedades, muertes por cáncer de piel, estómago y de vías urinarias además de mucha contaminación ambiental.

Es por ello, que decimos SI a la vida de los pueblos de la Amazonia, SI a la fauna y a la flora y si a la vida. Pido al Ministerio de Ambiente que cuide el ambiente sano y no conceda licencias ambientales que permiten a las empresas madereras depredar y destruir la selva y finalmente que todos nos convirtamos en guardianes de la “Casa Común» como nos pide el Papa Francisco.

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Solo migajas

¿Cuáles son las principales problemáticas que genera la extracción petrolera en la Amazonía ecuatoriana? Una situación que usted conoce de cerca al ser obispo del vicariato apostólico de Aguarico.

El petróleo en la Amazonía ecuatoriana ha dejado más males que bienes. Antes de la explotación petrolera, cincuenta años atrás teníamos una selva exuberante, unos pueblos que vivían de la caza, de la pesca, no había contaminación ambiental,  en la selva había cacería, pero vino la extracción petrolera y nos ha traído la destrucción del ecosistema amazónico, ha traído injusticia para la región amazónica porque de aquí, salen las mayores riquezas del país, sobre todo de las provincias de Sucumbíos y Orellana.

Los territorios han recibido migajas del petróleo, de los miles de millones que han salido en estos últimos 50 años no tenemos nada, no hay hospitales equipados, no tenemos centros de educación superior. La universidad Amazónica que está en Sucumbíos es privada, pero no hay una universidad propia.

Tenemos carreteras del nivel más bajo del pais, se llaman “Vías de la muerte”  están muy deterioradas, de hecho un paro camionero denunció esto. Un ejemplo de esta situación es que de Quito a Coca podríamos hacer 4 horas de viaje y estamos haciendo hasta 10 horas por el deterioro de las carreteras.

Las comunidades indígenas no tienen agua potable, algunas no tienen centro de salud a lo que se agregan los enfermos de cáncer que han aumentado mucho. Incluso no hay un registro oficial en la clínica con la que se trabajamos de manera conjunta. Esto ha demostrado que solo hay un informe improvisado de ciertas organizaciones de salud de Orellana y Sucumbíos en donde hablamos hasta de 500 casos de enfermos de cáncer. Sin embargo, lo que informa el Ministerio de Salud es que el número de enfermos no llega ni a 50 casos. Entonces se quiere ocultar esta realidad de injusticia, de muerte, por lo que vemos que el petróleo no ha traído desarrollo para las provincias amazónicas. En las ciudades las chacras, es decir, los huertos son muy difíciles de mantener, porque la tierra además es muy frágil.

En la Amazonía hay zonas de poco cultivo y el petróleo ha contaminado el suelo, entonces solo nos deja un reguero de destrucción y de muerte. Junto al petróleo ha entrado también la deforestación, por eso desde  la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y los Vicariatos amazónicos hemos lanzado la propuesta de sembrar un millón de árboles para la Amazonía. Sembrar y cuidar es le objetivo pero vemos que las industrias madereras donde se abre una nueva vía entran y tienen licencias del Ministerio de Ambiente y se llevan árboles centenarios.

Entonces la finalidad es cuidar el ecosistema, porque los árboles son deforestados de forma irracional y no se reforestan. Estas son las consecuencias negativas de la extracción petrolera es algo de lo que no se habla, sin olvidar los derrames a gran escala.


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