En sintonía con los avances de la tercera fase del sínodo que adelanta la Iglesia universal, el Equipo Nacional de Animación Sinodal de Paraguay desarrolló un encuentro virtual para reflexionar sobre el camino recorrido por la realidad eclesial del país. En esta etapa del sínodo, marcan el paso de una fase principalmente consultiva a una etapa de implementación, donde lo vivido adquiere centralidad como camino de transformación eclesial.
La jornada que se desarrolló el pasado 18 de marzo, propició un ambiente de discernimiento en el que cada diócesis pudo examinar su caminar, reconocer los procesos que animan la misión y detectar aquello que necesita ser renovado o fortalecido. En este marco, se puso en relieve el valor de los “fermentos” de sinodalidad como expresiones concretas de una Iglesia en transformación.
Experiencias que ya hacen visible la sinodalidad
A lo largo de la jornada, el equipo de reflexión puso en común diversas experiencias que ya son “fermento” en la vida eclesial paraguaya, entre ellas equipos económicos participativos, asambleas abiertas y espacios de diálogo entre laicos, presbíteros y obispos.
Blanca Palacios, secretaria de la Comisión Episcopal de Pastoral del episcopado paraguayo, en diálogo con ADN Celam compartió que estos procesos son relevantes, ya que “expresan una sinodalidad ya en acto, que brota de la vida cotidiana del Pueblo de Dios”.
Según describió, estas experiencias suponen un avance significativo en esta fase del sínodo, al evidenciar el paso de una fase principalmente consultiva a otra de implementación, en la que lo vivido cobra centralidad como camino de renovación eclesial.
Acompañamiento y discernimiento comunitario
Palacios explicó que el acompañamiento a las diócesis se lleva adelante con una metodología pedagógica que pone en el centro el reconocimiento del “fermento de sinodalidad”, favoreciendo la escucha, el discernimiento y el análisis de experiencias concretas.
Para desarrollar esta labor, se impulsan encuentros virtuales a nivel nacional, trabajos en grupos reducidos y el uso de testimonios, herramientas que facilitan el discernimiento comunitario. La ejecutiva, asegura que este camino permite evaluar prácticas pastorales, fortalecer estructuras diocesanas y revisar dinámicas que necesitan transformación.
Palacios indicó que uno de los ejes prioritarios es avanzar en la superación del clericalismo y fortalecer la participación de todo el Pueblo de Dios, consolidando una Iglesia más corresponsable.
Desafíos y proyecciones de una Iglesia en camino
Entre los principales retos a enfrentar se encuentra fortalecer los equipos sinodales, dar continuidad a los procesos y avanzar decididamente de la reflexión a la práctica, así como la transformación de la cultura eclesial hacia un modelo más corresponsable, basado en la participación y la escucha.
Finalmente, Palacios observó que el equipo se plantea como proyección el fortalecimiento de procesos de base, articulados en los niveles nacional y regional, ofreciendo herramientas concretas para vivir una Iglesia más sinodal, participativa y en salida misionera.
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