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“Predicar el Evangelio no es tarea de algunos pocos expertos. Es tarea de todos, todos, todos”: Mons. Lizardo Estrada en la apertura del Encuentro Regional de Países Andinos

El Secretario General del Celam, Mons. Lizardo Estrada alentó a fortalecer la comunión, la participación y la misión en la Iglesia latinoamericana. El obispo hizo hincapié en la urgencia de defender la dignidad humana, construir justicia y caminar juntos como Iglesia sinodal

En el marco del acto inaugural del Encuentro Regional de los países andinos, que se desarrolla del 25 al 28 de mayo en la Casa de Retiros Cardenal Clemente Maurer de Cochabamba, Bolivia, Mons. Lizardo Estrada ofreció un discurso en el que planteó los desafíos sociales y eclesiales de la región, la sinodalidad y el compromiso de la Iglesia con la dignidad humana y la paz.

Iglesia que peregrina en las cuatro regiones

Al iniciar su intervención, el Secretario General del Celam remarcó que este encuentro corresponde al segundo de los tres encuentros regionales impulsados por el organismo continental “para profundizar en la forma de asumir la comunión, participación y misión de nuestra Iglesia que peregrina en cada una de las cuatro regiones de la Iglesia latinoamericana y caribeña”.

Mons. Estrada señaló además la coincidencia providencial del encuentro con la publicación de la primera encíclica del Papa León XIV, de quien dijo es “hijo adoptivo de esta Región”.

Valoró el contenido del documento pontificio, señalando: “Bendito sea Dios por este bello documento, que nos permite leer la Inteligencia Artificial, el signo de los tiempos más relevante de nuestra historia reciente, con los criterios del Evangelio de Jesús”.

Durante su mensaje, Mons. Estrada expresó un especial agradecimiento a la Iglesia boliviana por la acogida brindada a las delegaciones participantes y manifestó la solidaridad del Celam con la Conferencia Episcopal Boliviana en medio de la situación que vive el país. También reconoció el trabajo de los equipos de comunicación y de quienes acompañan la logística del encuentro “¡Muchas gracias, queridos hermanos y hermanas!”.

Los desafíos sociales de la región andina

Mons. Estrada enumeró los principales dolores y esperanzas identificados por la región andina. Entre las preocupaciones sociales, mencionó una “institucionalidad fragmentada”, caracterizada por “fragilidad política, democracias inestables y polarizadas, además de corrupción como práctica habitual en la gestión de los asuntos públicos y privados”. Sin embargo, resaltó que frente a esta realidad “el pueblo cultiva el sentido comunitario que le permite desarrollar una conducta resiliente y creativa que le permite resistir”.

También denunció “el deterioro de lo humano”, manifestado en “violencia estructural y crimen organizado, trata de personas, narcotráfico, abuso de poder y crímenes que afectan particularmente a las mujeres”, además de la impunidad frecuente en estos casos. Frente a ello, resaltó que “el Pueblo de Dios reacciona con resiliencia, resistencia y creatividad, que son parte de la fortaleza moral de las comunidades”.

Otro de los puntos abordados fue la crisis ambiental. Mons. Estrada señaló que “el deterioro, cuando no la destrucción, de la casa común se expresa en atentados ecológicos: deforestación, minería ilegal, contaminación generada en las ciudades y poca inversión del Estado en el cuidado de la casa común”. En ese contexto, valoró “el crecimiento de una conciencia ecológica” dentro de la Iglesia, así como “el protagonismo de las personas que habitan la Amazonía”.

El desafío profético de la Iglesia

La autoridad eclesial describió una “sociedad con estructura injusta”, marcada por “la cultura del descarte”, que provoca migraciones, pobreza, desempleo y desigualdad, además de afectar especialmente a niños, niñas y adolescentes. En contraste, resaltó signos de esperanza dentro de la Iglesia, entre ellos “el despertar de nuevos liderazgos y ministerios”, el protagonismo de los laicos, el liderazgo de las mujeres y la participación juvenil “en nuevos escenarios y con nuevos lenguajes”.

En el plano eclesial, Mons. Estrada reconoció que uno de los puntos identificados fue “el silencio de la profecía ante los grandes males de la sociedad que causan dolor en el Pueblo de Dios y nos hace cómplices de las injusticias”. Añadió además que existe “la sensación de que ‘no hemos hecho lo suficiente’”.

No obstante, sostuvo que la esperanza sigue viva en expresiones como “la piedad popular” y “la fe cotidiana”, aunque advirtió que estas podrían quedarse únicamente en lo intraeclesial y convertirse “en un consuelo que paraliza la búsqueda de respuestas transformadoras ante las situaciones de injusticia”. También dijo que esa esperanza se manifiesta en “el camino que recorre la Iglesia en América Latina y el Caribe hacia una Iglesia sinodal”, con “mayor liderazgo de las mujeres y su progresiva participación en la toma de decisiones”, así como en los nuevos ministerios asumidos por los laicos.

Prioridades pastorales y camino sinodal

Mons. Estrada recordó que los desafíos identificados en los encuentros regionales fueron asumidos como prioridades pastorales durante la 40ª Asamblea del Celam realizada en Río de Janeiro, con motivo de los 70 años del organismo: “Se transformaron en prioridades del quehacer pastoral de la Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe”.

En ese marco, explicó que el nuevo ciclo regional tiene como eje central la participación, entendida como una dimensión fundamental del proceso sinodal impulsado por la Iglesia universal. “Queremos seguir caminando juntos, promover la coordinación, la comunión y la articulación en cada región, para ser reconocidos como comunidad de discípulos y testigos de unidad en la misión evangelizadora”, señaló.

Del mismo modo, insistió en la necesidad de fortalecer la colaboración entre parroquias, diócesis y conferencias episcopales: “Caminando juntos no sólo cada parroquia junto a otra parroquia, no sólo una diócesis junto a otra diócesis, sino también una conferencia episcopal junto a las demás conferencias”. Y añadió: “Compartiendo saberes, compartiendo experiencias, compartiendo también los recursos, que no siempre son económicos. Que cada Iglesia ofrezca lo que tiene y pida a otras lo que necesita”.

“Es tarea de todos, todos, todos”

Mons. Estrada retomó el llamado misionero de la Iglesia, recordando que la evangelización compete a todo el Pueblo de Dios: “Para cada uno de nosotros, la tarea fundamental es llevar la presencia del Evangelio a todos los rincones”.

Citando la constitución apostólica Praedicate Evangelium, sostuvo: “Predicar el Evangelio no es tarea de algunos pocos expertos. Es tarea de todos, todos, todos”.

Encomendó el encuentro a la protección de María en la advocación de la Virgen de Urcupiña y animó a construir “esa Iglesia Madre que acoge, que acompaña, que pone la mesa y que invita a todos a sentarse en torno a ella para compartir el pan y la cultura; compartir la riqueza con justicia; compartir la condición de hijos de Dios que es la fuente de nuestra dignidad”.

Concluyó señalando que ese es el testimonio ofrecido por el Papa León XIV y el camino que la Iglesia está llamada a seguir: “¡Defender la dignidad humana, trabajar por la justicia para construir la paz!”.

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