La Red Eclesial de Comunicación de Latinoamérica y el Caribe (Reclac) comienza su camino formal con el desafío de articular las distintas experiencias de comunicación de la Iglesia en América Latina y el Caribe. Su primer secretario general, el puertorriqueño Luis Enrique Ramos Zapata, explicó en entrevista con ESNE El Sembrador Nueva Evangelización los objetivos y retos de esta iniciativa del CELAM.
La Reclac busca conectar las redes y experiencias comunicativas que ya existen en la Iglesia latinoamericana y caribeña. Ramos Zapata la describió como un espacio de “encuentro, articulación y colaboración” que permita compartir capacidades y poner en común el trabajo de conferencias episcopales, organismos eclesiales, diócesis, medios y comunidades.
Una “red de redes” para compartir experiencias
Más que crear nuevas estructuras, la Reclac busca enlazar las iniciativas de comunicación que ya están presentes en la Iglesia latinoamericana y caribeña. De ahí su apuesta por convertirse en una “verdadera red de redes” que permita “conocernos, escucharnos y conectarnos” para fortalecer la misión evangelizadora.
La Primera Asamblea permitió reconocer que, pese a la diversidad de contextos, muchas de las necesidades de comunicación son comunes en las distintas regiones. El desafío está ahora en conectar esfuerzos que hasta el momento se han desarrollado de manera independiente. “Muchas veces estamos haciendo grandes esfuerzos, pero de manera aislada”, mencinó Ramos Zapata.
La organización regional de la Reclac busca facilitar la coordinación entre las distintas realidades del continente. Para ello, la red se distribuye en las regiones Caribe, Centroamérica, Bolivariana y Conosur, con un coordinador por cada zona, y cuenta además con siete organismos eclesiales con derecho a voto. El propósito, dijo Ramos Zapata, es que esta estructura no quede en lo formal, sino que permita “salir al encuentro del necesitado, del que necesita la voz”.


Formación, inteligencia artificial y comunicación de crisis
Los primeros núcleos de trabajo ya han comenzado a identificar desafíos comunes, entre ellos la formación de comunicadores, la inteligencia artificial, la comunicación de crisis y el financiamiento de proyectos. La apuesta es compartir conocimientos, experiencias y buenas prácticas para que las fortalezas de una región puedan convertirse en apoyo para las demás.
El intercambio de experiencias aparece así como una de las principales fortalezas de la Reclac. Ramos Zapata explicó que, mientras algunas regiones han acumulado conocimientos en comunicación de crisis, otras tienen mayor experiencia en la formulación de proyectos y la búsqueda de financiamiento. “Empezamos a articular cuáles son los desafíos” para reconocer qué puede aportar cada una, señaló.
Otro de los desafíos está en integrar la diversidad cultural y lingüística de la región. El español, el portugués, el francés y el inglés conviven dentro de una red que reúne realidades eclesiales muy distintas. Frente a ello, Ramos Zapata considera fundamental avanzar en el conocimiento mutuo para reconocer el aporte de cada conferencia y organismo.

Una comunicación con Cristo en el centro
La próxima visita del Papa al continente será también una oportunidad para que la Reclac comience a concretar su trabajo como red. Las conferencias episcopales de Perú, Uruguay y Argentina ya avanzan en la preparación de los encuentros, mientras la nueva estructura busca identificar necesidades y sumar capacidades desde las distintas regiones.
Para Ramos Zapata, la Reclac tendrá sentido si la comunicación permanece vinculada a la misión evangelizadora. Por eso, su propósito no se limita a coordinar esfuerzos institucionales ni a fortalecer la presencia de la Iglesia en las plataformas digitales. “No queremos construir una red simplemente para comunicar mejor institucionalmente”, observó, sino poner esa comunicación “al servicio de la evangelización”.


Jesús y el Evangelio orientan el camino de Reclac
De acuerdo al directivo, este propósito exige mantener a Cristo en el centro de toda acción comunicativa. “Tenemos que tener el centro que es Jesús”, afirmó, al señalar que la comunicación de la Iglesia está llamada a generar encuentros, acompañar a quienes sufren y llevar un mensaje de esperanza.
En este camino, Ramos Zapata llamó a no perder de vista aquello que da sentido a la misión comunicativa de la Iglesia: Jesús. “Tenemos que tener el centro que es Jesús”, afirmó. Desde esa perspectiva, la comunicación debe propiciar encuentros y hacer llegar esperanza a quienes enfrentan situaciones de dificultad.
La nueva red comienza así un proceso que requerirá tiempo, coordinación y escucha entre las distintas realidades eclesiales. Ramos Zapata reconoce que no todos los objetivos podrán alcanzarse en el corto plazo, pero confía en “crear las bases” de una estructura capaz de responder a los desafíos de la comunicación sin perder de vista aquello que le da sentido: el anuncio del Evangelio.
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