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Mons. Ojea: “El Señor describe 4 tipos de tierra, que es como hacer una radiografía del espíritu humano”

En su comentario al Evangelio del XV Domingo del Tiempo Ordinario, “Jesús busca siempre comunicarse con nosotros”, afirma Mons. Oscar Ojea. Según el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, “a lo largo de toda la historia, el Hijo de Dios, la Palabra de Dios, ha querido penetrar en el corazón del hombre. Ella nos habla por medio de la naturaleza creada, por la creación; nos habla por la vida misma que vivimos, que tenemos que aprender a leerla y nos habla a través de su Palabra, de su Palabra escrita, la Palabra de Dios, la luz de nuestros ojos”.

La Palabra se propone

Esa Palabra, insistió el obispo de San Isidro, “quiere entrar en nuestro corazón, no para conquistarlo; no se impone al corazón, no lo avasalla, sino que se propone; el sembrador es Jesús, la semilla es la Palabra de Dios y la tierra en que esta semilla recibida, es nuestro corazón”.

Mons. Ojea ha recordado que “el Señor describe cuatro tipos de tierra, que es como hacer una radiografía del espíritu humano”. La primera, afirma “es tierra de camino, la semilla cae sobre el asfalto, entonces es totalmente impermeable, no puede penetrar la semilla. El corazón está cerrado, de antemano no escucha, no recibe, hay como un prejuicio ante la Palabra; es no querer leer lo que Dios me va diciendo a través de la vida, es preferir estar incomunicado, metido dentro de mí mismo sin abrirme a nada que pueda cambiarme, interpelarme”.

Diferentes tierras

La segunda tierra de la que habla el Evangelio, en palabras del prelado argentino, “es una tierra superficial, es poco profunda. En un principio, parece que la siembra va a ser exitosa, entonces la persona se entusiasma, comienza a andar bien, comienza a recibir la Palabra, pero yo diría que es como una tierra impresionable, vive de una primera impresión; enseguida le gana la pereza, enseguida está ganada por lo superficial. Entonces la raíz es poco profunda, no se puede hundir la semilla. También esta tierra está dentro de nosotros, somos un poco cada una de estas tierras si miramos bien nuestro corazón. Hemos sabido lo que es entusiasmarnos en algún momento con los mensajes que Dios nos envía, pero luego saber que no perseveramos, que somos inconstantes”.

Continuando con su análisis, señaló que “hay otra tierra, que es tierra de espinas, y aquí aparece una lucha porque las espinas son los ídolos de este mundo; el dinero, el poder, el sexo, los grandes ídolos de este mundo. Si se miran solos exclusivos, sin ninguna funcionalidad, entonces la tierra está en lucha. La semilla quiere entrar, pero estas espinas no la dejan entrar, entonces esta tierra, que es tierra de espinas, perturba que penetre la Palabra en profundidad”.

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Finalmente habla de la tierra fértil, “la tierra fértil que se abre totalmente para recibir la Palabra de Dios. Deja que la semilla se hunda en el corazón; muera dentro de ese corazón, viva su proceso y luego crezca y florezca. Estas cuatro tierras están dentro de nosotros”. Por eso invita a pedir al Señor “poder ser tierra fecunda para poder abrirnos a la comunicación que Él constantemente quiere tener con nosotros”.

 

 

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