A certeza de que Deus nunca abandona seus filhos é o eixo da mensagem que o Papa Leão XIV dirigiu à Igreja com motivo da VI Jornada Mundial dos Avós e das Pessoas Idosas, que será celebrada no próximo 26 de julho, festa dos santos Joaquim e Ana.
Inspirado em as palavras do profeta Isaías: “Eu não te esquecerei” (Is 49,15), o Santo Padre reflete sobre o sofrimento que experimentam muitas pessoas idosas diante da solidão, do abandono e da indiferença, ao mesmo tempo em que lembra que cada ser humano ocupa um lugar único no coração de Deus.
“O Senhor promete que nunca se esquecerá de nenhum de nós”, assegura o Papa, lembrando que Deus leva nossos rostos “tatuados nas palmas de suas mãos” e que seu amor “é maior do que o de uma mãe por seu filho”.
A dolorosa experiência de se sentir esquecido
O Papa Leão XIV reconhece que muitas pessoas vivem com a sensação de não serem importantes para ninguém, uma experiência que aparece frequentemente nas Sagradas Escrituras e que continua sendo uma realidade atual, especialmente entre os idosos. “A dolorosa sensação de ser esquecido, infelizmente, é comum em muitas pessoas, especialmente entre os mais velhos”, observa.
O Pontífice adverte que, em numerosos contextos, a vida dos idosos parece ficar relegada à invisibilidade. Menciona particularmente as situações de solidão e alguns ambientes de hospitalização onde a identidade das pessoas corre o risco de ser reduzida a uma cama ou a uma doença. “Sobre a vida de muitos idosos parece ter se estendido um véu que difumina os traços dos rostos e os cobre com o esquecimento”, lamenta.
Diante desta realidade, lembra que o amor de Deus constitui uma resposta ao anonimato e a toda forma de exclusão, porque nenhuma vida humana perde seu valor diante de seus olhos.
Visitar os avós e aqueles que estão sozinhos
El Papa presenta esta Jornada Mundial como una oportunidad para redescubrir la vocación de la Iglesia como madre que acoge a todos sus hijos y para recordar que, en cualquier etapa de la vida, las personas siguen siendo hijos e hijas de Dios. Por ello, dirige una invitación especial a los jóvenes para que recuperen la costumbre de visitar a sus abuelos y a las personas mayores que viven en soledad. “Retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita”, exhorta.
El Santo Padre pide que esas visitas no sean un gesto de cercanía y afecto: “Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa”.
El Pontífice subraya que ninguna tecnología puede sustituir la necesidad humana de encuentro y cercanía. Citando su encíclica Magnifica humanitas, recuerda que “el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad”, incluso en una época marcada por las conexiones digitales.
La Iglesia conoce el sufrimiento de los mayores
El Santo Padre asegura que la Iglesia es consciente de las dificultades que atraviesan muchas personas mayores en distintas partes del mundo. Reconoce que frecuentemente son vistas con prejuicios o consideradas una carga para la sociedad. También denuncia los efectos de una economía centrada exclusivamente en el beneficio, que debilita los vínculos familiares y favorece el abandono.
Menciona el sufrimiento de quienes han sido separados de sus hijos debido a la migración forzada o a los conflictos armados. “La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores”, escribe, al tiempo que insiste en que la respuesta cristiana debe ser siempre la cercanía y la esperanza. Por eso vuelve a colocar en el centro la promesa divina: “Yo nunca te olvidaré”.
El Papa León XIV recuerda unas palabras del beato Juan Pablo I, quien afirmaba que los creyentes son destinatarios de “un amor atemporal” por parte de Dios. Aunque la edad avanzada pueda hacer sentir a las personas más vulnerables, el Papa insiste en que nunca dejan de ser hijos e hijas amados por el Señor: “Ni siquiera cuando somos mayores dejamos de ser hijos e hijas”. Por ello, invita a volver constantemente a los brazos de Dios y a confiar en un amor que es al mismo tiempo paternal y maternal.
La ancianidad, un tiempo para redescubrir la fe
El Santo Padre observa que cada vez más personas llegan a la vejez sin haber tenido una experiencia profunda de fe o con una vida espiritual debilitada. Sin embargo, lejos de considerar esta situación como un obstáculo, la presenta como una oportunidad: “La edad avanzada puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual”.
Según León XIV, las preguntas existenciales que surgen en esta etapa de la vida pueden abrir el corazón al encuentro con Dios y a una comprensión más honda de su ternura. Además, remarca que la experiencia de la fragilidad ayuda a reconocer una verdad: todos necesitamos de los demás y todos requerimos cuidados. “Nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él”, assegura o Pontífice ao referir-se à oração e à confiança em Deus.
Dirigindo-se diretamente às pessoas idosas, o Papa Leão XIV retoma uma expressão utilizada pelo Papa Francisco, que descrevia os idosos como um “novo povo”, devido ao crescimento sem precedentes da população de idade avançada no mundo. Diante de uma cultura que muitas vezes identifica a fragilidade com inutilidade, o Papa propõe um olhar diferente: “Não tenham medo da fragilidade”. Explica que a fraqueza é uma oportunidade para descobrir novas formas de relação, solidariedade e abertura ao outro. Quando é aceita e reconhecida, a fragilidade “abre o coração à ajuda mútua” e conduz a uma reconciliação profunda que torna possível a verdadeira paz.
Os idosos, construtores de paz
O Papa Leão XIV liga essa reflexão à situação internacional em que se enfrentam guerras, violência e incerteza. Assegura que a experiência da velhice pode se tornar uma escola de reconciliação e confiança, capaz de oferecer uma alternativa às lógicas de poder e confronto.
Recordando as palavras do profeta Isaías: “Sua força está em confiar e estar tranquilos” (Is 30,15), convida os idosos a viver esta etapa como uma vocação ao serviço da paz. “Muitos se interrogam sobre como será o mundo no qual crescerão os próprios netos”, reconhece. Por isso, pede-lhes que se unam à sua oração constante para que a paz chegue o mais rápido possível a todos os povos: “Les exhorto, queridos hermanos, a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero”.
El Papa expresa un agradecimiento especial a las personas mayores por el apoyo espiritual que brindan diariamente a la Iglesia: “Les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones”. De manera particular, agradece a quienes rezan el santo rosario y ofrecen sus plegarias por la misión de la Iglesia y por las necesidades del mundo.
A su vez, les deja un mensaje de esperanza fundado en la fidelidad de Dios: “Que el Señor les renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad, ¡Él, que nunca se olvida de nosotros!”.
YO NO TE OLVIDARE Is 49,15.pdf
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