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Papa Francisco crea el Fondo Populorum Progressio

Por Fernando Canchón Avellaneda / Doctor en Economía (El Salvador)

Probablemente, muchos de nosotros desconocemos el alcance e impacto de las ayudas humanitarias que brinda nuestra Iglesia católica latinoamericana y caribeña, como un gesto de amor en solidaridad con los más abandonados y necesitados de protección, como son las poblaciones indígenas, mestizas y afroamericanas de nuestro continente.

La labor humanitaria y silenciosa desplegada por la Iglesia se ha venido dando a través de micro proyectos de desarrollo social integral focalizándose en los sectores sociales más desprotegidos, desatendidos e ignorados.

La Iglesia, juega un doble rol en esta causa filantrópica. Por una parte, gestiona ante diferentes fuentes financieras recursos para financiar la ejecución de los proyectos de desarrollo social integral. Por otra parte, acompaña la ejecución de los proyectos para garantizar la diáfana transparencia del uso de los fondos donados.

Uno de los promotores de la iniciativa asistencial de la Iglesia fue el papa San Juan Pablo II quien, en 1992, quien instituyó la “Fundación Populorum Progressio” en ocasión del V centenario del descubrimiento de América. Su sede está en el Vaticano y cuenta con un secretariado operativo en Bogotá, Colombia.

Con la finalidad de potenciar el impacto y la cobertura de la obra asistencia de la Iglesia y en línea con los predicados de la reforma de la Curia Romana, cuyo rostro es la constitución apostólica Praedicate Evangelium (marzo 2022), el Papa Francisco ha optado por la supresión de la Fundación Populorum Progressio e instituirse el “Fondo” Populorum Progressio. El Papa subrayó que el nuevo Fondo «mantiene su misión y sigue siendo una obra de caridad del Papa».

En la parte operativa si se han introducido importantes innovaciones. El Fondo tiene la ventaja que promoverá una mayor vinculación con las Iglesias locales (parroquias) y hace más efectivos los programas de desarrollo integral en las comunidades indígenas y afrodescendientes más olvidadas y pobres de América Latina.

Con el deseo de que la ayuda al desarrollo de los proyectos siga siendo una expresión de la caridad del Papa, pero sin tener su centro en la Curia Romana, y también en la línea de la simplificación, ha confiado al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con sede en Bogotá, la tarea de asistencia en el análisis de los proyectos y en su realización.

Por su parte, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano conservará la responsabilidad de la administración del fondo, que estará vinculado al servicio de esta misión.

El deseo del Papa es que «las iniciativas de solidaridad muestren que es posible cambiar, que la realidad no está bloqueada», y que, si se emprenden con sabiduría y coherencia, motiven a muchos. Por ello, el Papa insiste en que los pobres deben participar en los proyectos que les conciernen. “Los pobres no deben ser vistos como destinatarios de una obra de beneficencia. Deben ser parte activa del discernimiento de las necesidades más urgentes”.

La celebración de la primera Asamblea eclesial del Continente (2021), aún en desarrollo, ha sido una oportunidad para escuchar el grito de los pobres, mientras que el Sínodo sobre la Amazonía dio a conocer la realidad de exclusión en que viven las comunidades indígenas y afrodescendientes. El Pontífice subraya que «frente a las diversas formas actuales de eliminar o ignorar a los demás», es necesario «reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y amistad social que no se limite a las palabras».

Entre las primeras reacciones destaca la del monseñor Miguel Cabrejos, presidente del CELAM, al afirmar que “acogemos con profunda gratitud y esperanza esta nueva tarea que nos confía el Papa Francisco, como expresión de la caridad del Santo Padre con la Iglesia latinoamericana y caribeña, y en la perspectiva del servicio y la articulación de esfuerzos a la que nos invita Praedicate Evangelium”.

Según el presidente del Celam, “sin duda, nuestra colaboración con el Fondo Populorum Progressio se sitúa también en continuidad con la opción preferencial por los más pobres que venimos reafirmando desde hace varias décadas en nuestra acción pastoral, tal como se expresa en el rico Magisterio de la Iglesia latinoamericana y caribeña. Trabajaremos en estrecha comunión y colaboración con Obispo de Roma y con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral”.

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